Reencuentro

Por primera vez en muchos meses hoy tengo como esa sensación de pérdida. Algo ha cambiado. Mi perspectiva, mi visión. He cerrado algo dentro de mí, y me siento distanciada de él, alejada. Eso me lleva a algo positivo: la apertura hacia mí misma. Hoy me planteo qué me gusta, qué me gustaba, con qué soñaba yo, qué querría retomar, hacia dónde quiero orientar mi vida. Pienso en la espiritualidad, en ese empuje que siempre me ha llevado por un camino hacia mí misma: la lectura de filosofía oriental, de ejemplos de superación. Y recuerdo el yoga como la unión total de mi mente y mi cuerpo, la meditación como un momento de vacío que no me daba miedo, la sensación de calma después de cada clase, de perseverancia durante los ejercicios. Pienso en que quería ser de esas personas que hablan varios idiomas, que escriben un libro. Pienso en que me gustaba la musicalidad del francés, que quería pintar cuadros abstractos y decorar cajitas de madera, que quería aprender a tejer, y llenar una casa entera con mis obras. Y mirarme a un espejo y encontrar la calma y la luz en mis ojos. Quería ser de esas personas que no se rinden en la búsqueda de aquello que aman.

He ido, después de mucho tiempo, a visitar lo que quizá sea mi futura casa. Pretendía reconciliarme con el universo allí, sentarme simplemente en el suelo a reflexionar, pero al final no ha sido el momento. Sin embargo ha supuesto para mí la materialización de un sueño. De un sueño que no puedo olvidar: el de construir, el de encontrarme, el de reconciliarme conmigo misma por fin, mirarme el silencio a solas y escucharme, sentir el vacío como la oportunidad de llenarlo con mil cosas nuevas y mías. Mi futuro.

Tengo una mezcla extraña. Le estoy soltando desde dentro, para caminar escuchando mi respiración y mis pasos. Yo quería ser algo más que todo esto, y ha sido importante recordarlo.

La idea de novedad, de cambio, de dejarme sorprender y sentirme libre para hacer, sentir, pensar, crear...me viene como una oleada de aire fresco, me acaricia la piel con un susurro en este martes que emerge de la oscuridad aplastante, de la superación de las dificultades, del cierre.

No me he perdido. Nunca lo hice. Y ahora, me estoy encontrando.

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