Buenas tardes. ¿Cómo va todo? Me acompañas a las ocho de la tarde de un 19 de febrero con tu voz y tu música, y me hace sentir bien. Sólo puedo reirme y sonreir, captar tu acento, tu sentido, tu entonación y casi adivinar tus gestos detrás de lo irreal. Me acompaña también una historia detrás, un diez de mayo, un trece de noviembre, un par de años. El recuerdo de verte sentado en una silla ante un micrófono sin camiseta en un mes caluroso, en un sábado quizá, como hoy pero muy lejano. Me acompañan broncas también, pero hoy no quiero pensarlo. Sólo decirte que te sigo en la distancia y estás conmigo ahora como estuviste siempre, a través de melodías. Y me siento conectada a ti de alguna forma.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita