Hay momentos en los que te echo verdaderamente de menos, y sólo puedo llorar y tumbarme al notar que la energía se me va en los recuerdos. Sólo hay silencio y vacío. Es cuando me vienen imágenes. Esa foto que tuve tanto tiempo colgada en mi habitación y que tú me regalaste, donde nuestros rostros estaban el uno junto al otro, en un viaje relámpago por mi cumpleaños a un pueblo perdido. Es cuando me acuerdo de los paseos por el parque, de tu guitarra en la terraza al despertar, de las caminatas por el parque natural, de los eternos mails donde filosofábamos. De tus escritos para mí. De tu sonrisa, y la presencia de tu cuerpo. Son los momentos en los que nos veo como fuimos, y me ahogo en una pena grande. Eras mucho amor, y duele dentro. El sol del domingo me recuerda a ti, sin poder evitarlo. Cuando realmente te echo de menos no puedo bloquear. No puedo dejar marchar algo tan bonito y lleno. Qué hemos hecho con todo eso. Qué ha pasado contigo y conmigo. Lo siento. Pero aún hay momentos en los que esto es difícil, baby.
shit...
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