Metamorfosis

No sé dónde te meteré a ti, objeto externo e invasivo, entre hueco y hueco. Tendrás que pedir una cita con antelación, que apuntaré en mi camino hasta Somosaguas en el día X. Entonces quizá serás un motivo más de mi agobio, así que esa es la causa principal de que me pare a decirme a mí misma que, de momento, me sobro y me basto. La terapia me ayuda a desdibujarte, y dibuja en mi mente otros paisajes con montañas y ríos (de algún pensamiento dentro de la corriente me he sacado esta mañana la genial idea de definir en análisis funcional como un paisaje...y ganarme de paso la aprobación de la de terapia de conducta)esto me hace plantearme hasta qué punto mi inconsciente funciona sin que yo me entere. Pero no importa, porque comienza a hacerlo genial y me dan ganas de aplaudirle y decir "bieeen, bieeen, por fin eres algo útil"

Últimamente me ha dado por pensarme como futura madre. No, no creo que sea cierto aquello de que no quiero tener hijos. Pensar en llevar un bebé en mi vientre, pensar en que no querré saber si es niño o niña hasta su nacimiento para no condicionar mis expectativas y representaciones de ese pequeñito ser en potencia de ser un gran ser, pensar en bailar con él dentro, o ponerle a Mozart para que me salga inteligente, o en cantarle canciones que recordará con pocos añitos. Pensar en crear vida de la nada, de la ausencia de vida...me lo figuro como un don de la naturaleza. Tengo curiosidad por saber si seré de esas madres sufridoras (espero que la terapia me cambie hasta tal punto) o de esas madres a un mismo tiempo cariñosas y atentas pero que pone límites y educa, o de esas madres de hablar y hablar, o de esas madres que amamantan a sus hijos con su propia leche porque siempre ha sido más natural, o de las que vayan cantándole en el coche y haciendo tonterías por el espejo retrovisor para arrancarle una sonrisa de camino al colegio, de esas que redescubran las matemáticas por amor...Qué curiosidad, y qué bonito pensarlo. Si de algo me han enseñado en la carrera es sobre niños, y quizá de ahí me venga este impulso biológico arrollador...¿será esto a lo que llaman el reloj? Pero aún soy muy joven. Lo que pasa es que dentro de mi creación (desde la que me propongo escribir un libro, hacer una investigación de psicología, construir la capacidad fonológica para incorporar un nuevo idioma a mis registros, componer la letra de una canción, dibujar algo bonito y abstracto, decorar cajas de madera, construirme una pulsera con un tenedor...) se encuentra la de crear vida. Una vida que pueda observar el mundo como yo lo veo ahora: un campo lleno de posibilidades de desarrollo, lleno de alternativas y días de sol.

No hay nada como sentirse realizada.

En fin que lo que yo quería escribir era que ese objeto cada vez tiene menos cabida, y que quizá estoy pasando a ese narcisismo secundario necesario. No sé qué pasa, pero todo está dando un giro hacia mejor. Y es cierto: ahora no tengo tiempo ni ganas de ocuparme de nadie más que de mí misma y de todos aquellos que me han tocado en gracia, o con los que elijo libremente compartir. Unos se van, otros vienen, y otros se mantienen. Yo ahora me mantengo y no se me da mal, después de todo. Me siento orgullosa de lo que estoy haciendo por mí cada día (a veces con más suerte, otras con menos), me iré cuando me quiera dar cuenta de que la muerte me pisa los talones desde hace años y entonces no habrá momento para plantearse cómo vivir la vida, porque se me habrá ido esa posibilidad de las manos. Y vendrán esos pequeños retoños que serán hombres y mujeres como lo fuimos nosotros, con sus propias vidas e historias en las que quiero contribuir de alguna forma, aunque sea trayéndolos al mundo y aportándoles un apego seguro. Este es el ciclo, y así tiene que ser.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita