Cristales azules
Sus ojos. Azul cristalino. Me miran, y lo hacen de cerca. Quisiera leer en ellos más claridad, aunque ya sé: él es de esos que cumplen con el dicho de "el movimiento se demuestra andando" y por eso da un paso. Me gusta su atrevimiento. Lanzado, seguro, decisivo. Me gusta su forma de hablar. Tan tajante que dan ganas de contradecirle siempre, para ver si sale del compartimento estanco. Me gusta su sonrisa, su nariz, el color de su piel, el contorno de sus piernas...todo excepto sus zapatillas. Pero es un mal menor. Lo importante es que al final él estaba sentado en el banco mirándome, aguantando el frío sin quejarse. Cuántas veces lo habría pensado en esas horas. Estaba aclarando, hablando, estaba después de un tiempo. Y estaban sus ojos y su cuerpo, que quería adivinar entre las ropas. Mi seguridad se esfumó con ese paso adelante, e instintivamente retrocedí volviendo a la retaguardia. No una vez, sino al menos un par.Por si hubieran sido pocas. Dios mío...no me aclaro conmigo. Como si no hubiera estado todo el día imaginando. Pero la imaginación no tiene los límites que la realidad impone. Lo he dudado. Una y otra vez, mientras estaba allí. Pero mi cuerpo se paraliza, y mi mente grita "estúpida, esta es tu vida y estás dejándola pasar una y otra vez" Luego tengo que despedirme y entonces me entran las ganas de rozar su piel con mis labios, de dejar estallar lo contenido.
No es una negativa, escribo. Pero no sé si lo ha entendido, con todo su contenido explícito e implícito. Ese paso adelante se ha quedado grabado en mi mente durante toda esta noche, y quizá también parte de mañana, hasta que le vuelva a ver y vuelva a dudar. Se ha quedado grabado en mi piel, como un tatuaje de lo no hecho. Y ahora en mi mente espero impaciente la ocasión donde mi cuerpo no me traicione y se quede a ver qué pasa.
No es una negativa, escribo. Pero no sé si lo ha entendido, con todo su contenido explícito e implícito. Ese paso adelante se ha quedado grabado en mi mente durante toda esta noche, y quizá también parte de mañana, hasta que le vuelva a ver y vuelva a dudar. Se ha quedado grabado en mi piel, como un tatuaje de lo no hecho. Y ahora en mi mente espero impaciente la ocasión donde mi cuerpo no me traicione y se quede a ver qué pasa.
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