Game over
Decías "agüita con la niña" La niña debería haberte echado un jarro entero encima de la cabeza, a ver si espabilabas. Decias "crisis Alex" y resulta que te mantenías en crisis permanente y que cambiabas el nombre con relativa facilidad. Decias "no estoy enamorado de ti" y yo quería pegar un portazo a todo eso. Decías "no has pasado aún al tanga de camuflaje" y no sabes cuánto me tuve que camuflar para vivirte. Decías también que te gustaba escalar paredes. No sabías hacerlo de otra forma, eso de sentirte en las alturas. Decías que contemplabas la vida desde un trono, y eras en verdad la oveja negra sin corona. Decías que lo nuestro era un "wicked game" pero no dejabas de insertar monedas en la máquina. Decías que yo era la "chucha" y desde luego intentabas hacerme sentir como un perro. Decías que sería un buen fichaje a los 30, y yo no puedo más que decepcionarte diciendo "cariño, nadie tiene que ficharme" Decías también que no encontraría a alguien como tú, y fue cierto, menos mal. Decías que los demás follarían como conejos, cuestión de pocos minutos y yo me quedaría pensando ¿esto es todo? Pero lo cierto es que contigo no tuve ningún orgasmo. Decías que qué nos enseñaban, y lo único que me llevé de ti fue todo esto, para poder negarlo y reprimirlo y escribirlo un día como este en el que te dibujo en mi mente como alguien mediocre, que por muchos años que cumpla nunca llegará a saber del amor una cuarta parte de lo que yo aprendí. Y aún querías hacerme firmar un contrato... Me enseñaste a diferenciar a una persona de un vulgar intento, a lo sano de lo insano, al valiente del cobarde, al canalla del cabrón.
Feliz cumpleaños.
Feliz cumpleaños.
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