Yo no soy juez

Yo no soy juez para juzgar. Pero sí tengo una opinión por expresar,
si algo me parece que no está bien respecto a mí,
si tú te comportas como si todo dependiera de ti.

Te equivocas, y se puede decir que me juzgas
a su vez con tu actitud de indiferencia y pasotismo.
Me pregunto por qué no te miras a ti mismo
en un espejo que refleje lo que dices sin decir.
Porque lo no dicho juzga más que lo expresado.

No creas que me he vuelto loca derepente.
Es sólo que estoy harta de tantas estupideces,
de no poder hacer que nos llevemos adecuadamente,
de la cantidad de sandeces,
que tengo que ver y oír de ti
hacia la imagen distorsionada de lo que fui.

Lo peor que puedes hacer es decirme lo que tengo que hacer,
leerme mis derechos y deberes. Ponerme la etiqueta que no es mía.
Te equivocas en la representación que te has hecho de mí,
pero es tu forma de callar, de negar, lo que de real te asusta y te confunde.

Me expreso porque tengo libertad. Porque mis dedos aún pueden teclear,
y mis manos escribir. Porque tengo voz y voto aquí en mi vida. Porque decido abrir la herida y sanarla poco a poco. Porque fuiste y eres. Porque existo y pienso
y sobre todo siento que no es justa la manera en que me miras y me tratas,
como un juguete roto y con sus taras. Como la forma que sobrepasa
lo que tú llamas respeto alegremente sin saber siquiera lo que es ni lo que eres.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita