Exit

Adiós. Ya no puedo reconocerte en el latido, sólo en las lágrimas que aún quedan por derramar, y que van siendo menos cada día. Sólo en la nostalgia y el pasado. Sólo en la soledad. Me eres demasiado familiar para promover una emoción nueva y suficiente.

No puedo continuar contigo a cuestas. Me he dado cuenta de que es un obstáculo para lo que queda por venir. Ya no puede haber más espacio para ti en mi pensamiento, y dejo paso a la sonrisa de lo bueno vivido a tu lado.

Ya no hay más palabras por decir, ni más por aclarar. Ahora el tiempo debe poner a cada uno en su lugar. Si mi lugar está a tu lado, no hay nada que yo pueda hacer. Si mi camino está alejado del tuyo, seguiré caminando. Es cierto: nadie puede saber. Ahora sólo sé que las cosas son o no son, y lo nuestro no es en el presente. Ni puede ser, ni quiero que sea más tiempo.

Me ha costado. Me ha costado esfuerzo, momentos de un profundo vacío, desorganización mental, sacrificio. Me ha costado demasiado que te fueras. Más que a ti. Pero la vida es adaptarse, y yo soy yo y mis circunstancias. Ya no puedo obviarlas, ni seguir en una fantasía constante de ti. No puedo terminar de romperme la cabeza, sino continuar con lo que queda sin romper. Ya no puedo seguir soñándote, porque eso no te traerá. Y si la vida te trae de nuevo, ya no será nada nuevo. Ya no sé si podremos construir, ni si habrá fuerzas para ti.

Mi energía se transforma hacia mí misma, invisto mi propia representación en un narcisismo secundario que es un paso ineludible.

Sueño, pero sueño sin ti. Camino, pero camino sola. Me veo, pero ya no estás en mis ojos ni en mi cuerpo. Como un espectro de lo que fuimos te largas poco a poco de mi vida. Y sólo me queda decirte adiós, sin más preámbulos, sin más dolor.

Abro la puerta de salida, y dejo atrás la oscuridad.

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