El nacimiento del amarillo
A solas, fumando un cigarro en el garaje, acabo de recordar aquellas sensaciones de un día lejano de mayo. Hace dos años (casi tres) estaba sentada en el coche mientras escuchaba una canción "Every" y le llevaba en mis pensamientos. Quizá acabábamos de cenar en un restaurante y fue entonces cuando se produjo el momento del silencio. No sé situarlo bien, pero sí me sitúo en mi vida. Estaba aún dolida por la ruptura anterior, y tenía muchas ganas de vivir. También mucho miedo. Pero pensaba "ha llegado. Quizá ha llegado por fin lo que esperaba" Y entonces salí del coche, con la canción terminada, y empecé a cerrar las puertas blancas. Entre ambas recuerdo tener una fantasía en la que las puertas simbolizaban el cierre de lo anterior para dejar paso a lo nuevo. Recuerdo haberme acordado de un momento vivido en ese espacio y dolerme, pero querer que se quedara allí, eternamente. Recuerdo la sensación de irme a dormir sabiendo que empezaba a caminar por senderos llenos de felicidad. Salió un escrito. Fue un canto a la esperanza, al deseo de ser dos, al miedo por dar un paso más. Fue el inicio de mi enamoramiento hacia él, aunque meses después no me creyera, y el principio del motivo del color amarillo.
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