Estoy de vuelta

Tras fantasmas, tras una época oscura donde estaba echándome un pulso a mí misma, preguntándome quién de todos mis yoes ganaría la partida, quién de todos mis fantasmas...estoy de vuelta yo.

Y vuelve la tranquilidad de ser, de sentirme tomando decisiones sobre mi vida, de no tener miedo a seguir y a coger las riendas. Algo se ha roto, y algo se está construyendo de nuevo con lo vivido detrás, sin que suponga por fin una carga insoportable.

Meses enteros con una obsesión en la cabeza, sin sentir que podía hacer algo por cambiarlo y ahora sé que todo está en mí, que soy yo la única que puede decirse "adelante" y que puede reafirmarse en cada acto, en cada pensamiento. Un nudo tenía que desatarse, y comienza a ir deshilachándose, desenrendándose lentamente, a través de encontrar su sentido y a través de ir dejando atrás imágenes de mí misma que me hicieron daño, corazas, defensas, miedos, preocupaciones, luchas que me iban desgastando.

He soltado amarras. Y encuentro grandes beneficios al hacerlo. Y no quiero anclarme más que al compromiso de hacer todo lo posible por seguir estando bien, por construirme un futuro, una vida que siempre deseé tener, una imagen personal que me acompañe cual compañera y no cual peor enemiga.

La seguridad empieza a no ser fingida, habiendo identificado cada punto sensible en mi interior, cada tema hiriente, cada posibilidad de modificarlos. He soltado lastre, he soltado lágrimas y dolores internos que me decían que los solucionara cada día, que los tratara para poder dejar de existir tal cual, modificándose en mi mente. Que lo hiciera y después me diera otra oportunidad, porque si alguien la merece soy yo conmigo misma. Si alguien debe sentirse perdonada por sus "equivocaciones" soy yo conmigo misma. Si alguien debe quererme, soy yo.

Estoy de vuelta de un mundo que he tenido que atravesar a duras penas, de una cuestión improrrogable con mi identidad y mi forma de vivir. De un golpe en la mesa y un "basta ya", de una caída en picado sin red al final que recogerla. De un vuelo torpe de alas mojadas. De un morir. Porque para que venga lo nuevo hay que dejar ir lo viejo, dejarlo ir, dejarlo estar, sin mayores penas, sin mayor tristeza. Confiando en que lo que viene será mejor, o al menos yo podré asumirlo y actuarlo de mejor forma.

He sobrevivido para poder vivir. He tenido mi duelo, dedicado a él, en el fondo a mí misma, en la medida en que quise que fuéramos lo mismo en mi mente, uno solo. Dedicado a todo lo que de malo sentí dentro, de desastre, de torpe, de inútil, de imperdonable. Y me sobrepongo a esto habiendo aprendido grandes lecciones, habiendo conseguido grandes cambios que no pueden explicarse, que mantengo conmigo, que aplaudo y que aún persigo en muchos ámbitos. No ha terminado todo aquí. Ahora, quizá es cuando empieza. Pero porque sólo ahora puede empezar, porque sólo ahora he podido decidirlo sin castigarme por ello. Porque ahora las palabras son para mí, por mí. Porque todo pasa a través de mis ojos, y las vendas son ya innecesarias. Porque un "no" es abrirse a nuevas posibilidades, es considerar alternativas distintas. Porque un obstáculo no es la caída, sino el volverse a levantar.

Puedo sonreír, sentir la calma...puedo decir que todo está bien así, y hacerme cargo de estas sensaciones, de las pasadas, y de las que están por venir.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita