Inconcluso

Una habitación y tú y yo a solas. Puede que intentes arrancarme a mordiscos lo que queda de otros en el salón, y que lances tus chanclas despreocupado por dónde caerán tus pies al intentar encontrarlas, o que las coloques en una puerta para sujetarla antes de que la corriente la cierre de golpe. Puede que me marques con el color morado y que tenga que disimularlo dejándome crecer el pelo o maquillándolo de manera teatral. Puede que un día nos quedemos sin palabras en esa habitación azul, y que pueda significar muchas cosas que no se digan ni se esperen. Puede que mañana hagamos la cena juntos y el amor se vaya construyendo sobre la marcha de un descapotable con un motor fuerte, subiendo cuestas curvadas a gran velocidad, bajándolas lentamente en los atardeceres. Puede que te lleve al lado y nunca dentro. Que me quede y que te vayas. Que me vaya si te quedas. Que cantemos al unísono frases con sentido escuchadas una y otra vez un mismo día sucesivo. Puede que mañana, entre la pasta y el tomate, te confiese que estabas en lo cierto y me descubra queriendo pasar mil noches más contigo. Puede que me asuste al acercarte y que sienta que no puedo respirar si me llenas la boca de besos. Puede que perciba que todo está mejor aún cuando tu olor me dé la bienvenida. Puede que me ría del pasado y que vaya poco a poco avanzando. Quizá me estás sorprendiendo demasiado y esta noche me acueste pensando en tú y yo solos en una habitación azul sin tiempo pero con un espacio donde todo está en su sitio, incluido nosotros.

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