Los Ex
La verdad es que me paro a pensarlo y menuda colección. Estoy un poco harta de los ex. El prefijo ex indica que algo es anterior a, y en este caso, anterior a mi presente. Esto es: pasado. Empiezo a pensar que el pasado debería quedarse donde está y dejar de dar la lata. Al menos en lo que a ellos se refiere. En la actualidad suponen para mí una lista de nombres que engrosan mi ya más que manida sensación de decepción. Dos psicópatas en potencia, por decirlo de algún modo eufemístico. Otro en quien confié y ha resultado ser un inmaduro que no quise ver a tiempo. Y otros tantos sin demasiada importancia que cuando vuelven a la carga no suele ser para nada bueno. Tengo la impresión de haber sido mucho una psicóloga para ellos, intentando dar solución a problemas de los que debían hacerse cargo por sí mismos. Pero yo, en mi vena Teresa de Calcuta he intentado mantenerme en esa fina línea de ser buena persona y escuchar sus penas cuando otras les dejaban, cuando algo no salía bien en sus vidas...pensando que es posible eso de la amistad con alguien con quien tuviste más que una simple historia, para al final escuchar en un ochenta por ciento de las veces que echan de menos cómo soy en la cama. Simplemente patético. Es...no sé muy bien cómo definirlo, vaya, pero al menos inverosímil que todas esas cartas y promesas de amor al final se vean reducidas a eso: simples polvos en camas, coches y variantes múltiples. He aprendido a no reducirme a un cuerpo, a valorar lo que llevo por dentro pero otros parecen no tener más que esos recuerdos. Antes me hubiera gustado ser peor en eso, no haber aprendido tan rápido los mil trucos del arte amatorio y así poder pasar a la historia como aquella que no les satisfacía plenamente. Al menos hubieran prevalecido las palabras y no los actos. O eso me hubiera gustado creer. Hoy por hoy prefiero mandar por donde vino al que me viene con estos cuentos de "modos de solucionar una ruptura dolorosa" y hacerles un corte de mangas con toda mi calma para sonreír mientras pronuncio un adiós irrevocable.
Aún espero que el siguiente ex pueda ser al menos más educado. Que uno de ellos me llame un día para preguntarme qué tal estoy, interesarse por si todo me va bien y alegrarse por mí en caso afirmativo. Como yo he hecho con ellos. Aunque en mi fantasía esto sería un signo de respeto a lo que fuimos (fuera lo que fuera lo que fuimos) y sobre todo a lo que soy como persona, en realidad soy consciente de que no puedo esperar nada de ellos, y por tanto no lo hago. Me limito a seguir con mi vida (cosa que a veces ellos no parecen hacer. Es curioso cómo les encuentro una y otra vez en el mismo punto por mucho que pasen los años, y me siento tan alejada de eso) porque no hay otra forma de vivir que a mí me valga o me resulte útil que el crecer y el avanzar hacia lo que quiero una y otra vez, por muchos tropiezos que puedan sucederse.
Muchas cosas han cambiado. Pero parece que ellos no lo han hecho tanto. Así que sólo pido que quien quiera una psicóloga se pague una sesión y no la intente encontrar gratis, que quien quiera un polvo se apañe con un buen kit de supervivencia (véase películas, revistas y juguetes para todos los gustos) y que quien quiera realmente saber cómo estoy lo haga con delicadeza y respeto, puesto que no debería ser legal meterse en la vida de otros con pasos de elefante y vientos huracanados, como si el otro no hubiera hecho más que esperar a que llegara de este modo y encima tuviera que aplaudirlo por haberle salvado su absurda existencia presente.
Mi presente es lo que he construido y llegado a ser con mucho esfuerzo. Y quien me conozca sabrá que merece un profundo respeto por lo mucho que ha costado que así fuera. No vengais a insultarme usando palabras que sólo indican vuestra envidia ante mi calma y mi progreso. Porque, entre otras cosas, caen en saco roto ahora. En una ecuanimidad no ofende el que quiere, y dejé de daros el poder que creeis con derecho a pedir en la actualidad.
Tengamos así la fiesta en paz, que en la mía los globos se van volando por la ventana cargados con el aire viciado de todos vosotros.
Aún espero que el siguiente ex pueda ser al menos más educado. Que uno de ellos me llame un día para preguntarme qué tal estoy, interesarse por si todo me va bien y alegrarse por mí en caso afirmativo. Como yo he hecho con ellos. Aunque en mi fantasía esto sería un signo de respeto a lo que fuimos (fuera lo que fuera lo que fuimos) y sobre todo a lo que soy como persona, en realidad soy consciente de que no puedo esperar nada de ellos, y por tanto no lo hago. Me limito a seguir con mi vida (cosa que a veces ellos no parecen hacer. Es curioso cómo les encuentro una y otra vez en el mismo punto por mucho que pasen los años, y me siento tan alejada de eso) porque no hay otra forma de vivir que a mí me valga o me resulte útil que el crecer y el avanzar hacia lo que quiero una y otra vez, por muchos tropiezos que puedan sucederse.
Muchas cosas han cambiado. Pero parece que ellos no lo han hecho tanto. Así que sólo pido que quien quiera una psicóloga se pague una sesión y no la intente encontrar gratis, que quien quiera un polvo se apañe con un buen kit de supervivencia (véase películas, revistas y juguetes para todos los gustos) y que quien quiera realmente saber cómo estoy lo haga con delicadeza y respeto, puesto que no debería ser legal meterse en la vida de otros con pasos de elefante y vientos huracanados, como si el otro no hubiera hecho más que esperar a que llegara de este modo y encima tuviera que aplaudirlo por haberle salvado su absurda existencia presente.
Mi presente es lo que he construido y llegado a ser con mucho esfuerzo. Y quien me conozca sabrá que merece un profundo respeto por lo mucho que ha costado que así fuera. No vengais a insultarme usando palabras que sólo indican vuestra envidia ante mi calma y mi progreso. Porque, entre otras cosas, caen en saco roto ahora. En una ecuanimidad no ofende el que quiere, y dejé de daros el poder que creeis con derecho a pedir en la actualidad.
Tengamos así la fiesta en paz, que en la mía los globos se van volando por la ventana cargados con el aire viciado de todos vosotros.
Comentarios
Publicar un comentario