Alfombra
Ya lo intuía, eso de estar quizá metiendo debajo de una alfombra toda la mierda para no verla. Intuía que de algo me estaba defendiendo últimamente, y hoy de repente no puedo parar de llorar con la misma intensidad de hace unos meses. No me concentro estudiando, y casi me veo obligada a paralizarlo todo. Hoy no puedo.
Sabía que en ocasiones aún te echaba mucho de menos. Esperaba que no volvieras, demostrarme a mí misma que estabas superado. Pero hoy siento que quizá no pueda superar algo así nunca, y me vengo abajo con toda mi capacidad de seguir adelante. Son malas horas de un domingo que no puedo llenar con nada más que esta sensación de pérdida, soledad y cansancio. Y me resbalan, sin yo quererlo, una detrás de otra por el rostro, el agua salada, los recuerdos, lo que llegué a creer de nosotros, la ilusión, la vida...se me van. Y vuelvo a sentir que no puedo permitírmelo. Me pregunto qué haré. Si caigo de nuevo, cómo lo haré. No puedo una vez más. No puedo. No puedes serme indiferente, ni puedo olvidarte. No puedo quitarme del pecho esta angustia de ti, ni las ganas de pedirte disculpas no sé por qué.
Pienso que esta es mi vida sin ti. Lo que nunca imaginé. No puedo quejarme. Me va bien, es cierto. La mayoria de los días siento que soy feliz así. Pero me parece como una película sin final aparente que no puedo ver de nuevo. Basta un acorde, el escuchar tu voz, el leerte, el saber que actúas para dejarme con este dolor en el cuerpo y en el alma. Y no puedo seguir dándote más poder que el que me doy a mí misma. Y todo se vuelve un rompecabezas, un quién es quién sin nombres ni rostros identificables. A veces creo que serás la herida que más me cueste cerrar, si es que consigo cerrarla. Si no acabo rompiendo con todo sólo por tu recuerdo. Ya ni siquiera por ti.
Sólo puedo intentar calmarme ahora y reconocer que te he querido más de lo que he podido asumir, y que me duele que no estés más de lo que quiero ver.
Sabía que en ocasiones aún te echaba mucho de menos. Esperaba que no volvieras, demostrarme a mí misma que estabas superado. Pero hoy siento que quizá no pueda superar algo así nunca, y me vengo abajo con toda mi capacidad de seguir adelante. Son malas horas de un domingo que no puedo llenar con nada más que esta sensación de pérdida, soledad y cansancio. Y me resbalan, sin yo quererlo, una detrás de otra por el rostro, el agua salada, los recuerdos, lo que llegué a creer de nosotros, la ilusión, la vida...se me van. Y vuelvo a sentir que no puedo permitírmelo. Me pregunto qué haré. Si caigo de nuevo, cómo lo haré. No puedo una vez más. No puedo. No puedes serme indiferente, ni puedo olvidarte. No puedo quitarme del pecho esta angustia de ti, ni las ganas de pedirte disculpas no sé por qué.
Pienso que esta es mi vida sin ti. Lo que nunca imaginé. No puedo quejarme. Me va bien, es cierto. La mayoria de los días siento que soy feliz así. Pero me parece como una película sin final aparente que no puedo ver de nuevo. Basta un acorde, el escuchar tu voz, el leerte, el saber que actúas para dejarme con este dolor en el cuerpo y en el alma. Y no puedo seguir dándote más poder que el que me doy a mí misma. Y todo se vuelve un rompecabezas, un quién es quién sin nombres ni rostros identificables. A veces creo que serás la herida que más me cueste cerrar, si es que consigo cerrarla. Si no acabo rompiendo con todo sólo por tu recuerdo. Ya ni siquiera por ti.
Sólo puedo intentar calmarme ahora y reconocer que te he querido más de lo que he podido asumir, y que me duele que no estés más de lo que quiero ver.
Comentarios
Publicar un comentario