Cuándo vuelves
Te estoy esperando cada noche, aunque no lo sepas. Cuando camino por las calles miro constantemente a mi alrededor, por si aparecieras al cruzar la esquina o subido en algún coche, dirección al infinito. Husmeo en los olores, por si así sigo tu rastro, ese que me llevará hasta a ti. Y me gusta mirar en escaparates, por si te reflejas en ellos. Cuando me desnudo antes de dormir pienso en ti. Y el aire se carga entonces de aromas eróticos. Cuando cierro los ojos para tomar el sol tengo la idea de que al abrirlos estarás frente a mí. Y que en una noche de verano podremos tocarnos la piel, los labios, los silencios.
No sé dónde estás, ni cuándo volverás, ni dónde te has metido. Pero los años pasan, el tiempo pasa, el espacio se hace cada vez más pequeño, mi cuerpo se resiente de demasiadas caricias en desvelo, de noches en blanco y luces de neón. No atino a adivinar si en realidad nunca llegaste a nuestra cita, o si es que me crucé contigo sin mirarte a los ojos siquiera, o si se me pasó que habíamos quedado en encontrarnos. Puede ser que caminara en otra dirección y nos cruzáramos sin saberlo, o que simplemente no existas, o que seas eterno en realidad pero incorpóreo y esquivo. Puede que te perdiera ya, o que me quedara dormida justo cuando tú te hacías presente, o que me haya equivocado en decisiones que por casualidad nos fueron alejando. No lo sé. Pero me interrogo cada día por ti... Y no obtengo respuestas.
No sé dónde estás, ni cuándo volverás, ni dónde te has metido. Pero los años pasan, el tiempo pasa, el espacio se hace cada vez más pequeño, mi cuerpo se resiente de demasiadas caricias en desvelo, de noches en blanco y luces de neón. No atino a adivinar si en realidad nunca llegaste a nuestra cita, o si es que me crucé contigo sin mirarte a los ojos siquiera, o si se me pasó que habíamos quedado en encontrarnos. Puede ser que caminara en otra dirección y nos cruzáramos sin saberlo, o que simplemente no existas, o que seas eterno en realidad pero incorpóreo y esquivo. Puede que te perdiera ya, o que me quedara dormida justo cuando tú te hacías presente, o que me haya equivocado en decisiones que por casualidad nos fueron alejando. No lo sé. Pero me interrogo cada día por ti... Y no obtengo respuestas.
Comentarios
Publicar un comentario