Valores
Si hay algo que no soporto es la hipocresía. Sin embargo es algo que a menudo se manifiesta con dejar de mirarnos un poco el ombligo.
He visto a personas que se hacían llamar amigos callando ante infidelidades. He visto a amigas que se acuestan con los novios de otras amigas. He visto a compañeras de estudio ponerte buena cara mientras te felicitan por una matrícula de honor y darse la vuelta diciendo que más la merecían ellas que tú. He visto a la gente pisotearse unos a otros para el beneficio propio. Mujeres poniendo zancadillas a otras mujeres por un hombre. Pactos de silencio rotos por el morbo del cotilleo. Hombres hablando de la mujer de su vida como una puta. Personas que dicen no ser racistas afirmando "que mi hija no se eche un novio negro" Y reuniones en las que se insulta a un extranjero por el hecho de serlo, camuflado con humor o con palabras puestas en boca de otros. Pero las mayores incongruencias las he podido escuchar y ver con el tema de la política. Y esta es para mí la cumbre de la hipocresía.
Hay personas que se preocupan mucho, cuando te conocen, de saber a qué partido político votas habitualmente. Supongo que quieren hacerse una idea de quién eres encasillándote en algún lugar. Siempre me ha parecido algo que a nadie le importa. Como no debería importarnos si uno se acuesta con un hombre o una mujer, o con ambos a la vez. Pero eso marca una diferencia. Y es que parece que tenemos que marcar las diferencias en todo, tomar una decisión clara: ¿de izquierdas o derechas? ¿del barça o el madrid? Yo, personalmente, no creo en nada de eso. Saber quién eres o dónde estás no debería depender de posicionarse. Estas cuestiones van mucho más allá de todo eso.
Volviendo a las incongruencias me repatea las tripas algo que he observado. Y hablaré de los socialistas porque es, en los que llevan la bandera de este partido como segundo apellido, en los que he podido observar mayores contradicciones. He visto a socialistas racanear derechos a los trabajadores, no dar un duro a asociaciones de discapacitados, saltarse a la torera los derechos humanos manipulando a las personas para su propio beneficio (generalmente económico) y llenarse los bolsillos de dinero con negocios propios, vivir más allá de sus posibilidades (con una televisión de plasma, un descapotable, viajes carísimos, ropa que pareciera fabricada con hilo de oro...) sin preocuparse lo más mínimo por las cuestiones sociales. Desde mi punto de vista no tiene sentido considerarse socialista desde este egoísmo sin medida. No tiene sentido que su mayor aspiración en la vida sea ser rico, o que se gasten grandes cantidades en drogas y alcohol para su propio ocio evasivo. No tiene sentido vivir en uno de los mejores barrios de madrid, gastos financiados por sus padres, mientras se habla del socialismo. No tiene sentido cambiarse la chaqueta cuando se necesita que un partido político de un ayuntamiento te dé ayudas para tu negocio. No entiendo todas estas cosas, ni jamás las entenderé.
Suelen decir que son socialistas porque han empezado desde abajo. Nacieron con una mano delante y otra detrás, claro, y ahora se bañan en dinero. Sin embargo en su discurso se adivina el elitismo de separar a las personas según un sólo criterio: el dinero (clase baja, clase media, clase alta) Critican a los que tienen más que ellos y se consideran de clase media cuando suelen llevar un mínimo de cuatrocientos euros en el bolsillo cada día.
Lo único que pienso es que queda muy bien eso de decir que uno es socialista. Te puedes permitir serlo si tus gastos están más que cubiertos. Es increíble cómo la mente intenta engañarnos sobre nuestra propia imagen, y cómo seguimos defendiendo esa imagen ante los ojos de quien está viendo otra cosa en nosotros.
Yo sólo creo en el poder. En que el poder engancha, corrompe, cambia los valores de las personas, modifica formas de pensar. En que uno u otro (y me da igual el partido político al que pertenezcan) intentarán llenarse los bolsillos, llevados por el egoísmo innato al ser humano. En que generalmente la imagen pública de un partido no es más que una marioneta a las órdenes de hilos conductores que no pueden ser ignorados (y sin embargo votamos a una imagen pública) Que nadie dijo que no ante la posibilidad de ser una eminencia. Que pocos siguieron reconociendo su humildad cuando tuvieron seguidores.
Creo que el dinero nubla la vista, tiene un valor relativo. Creo que la posición personal frente a los demás igual: uno se sitúa y a partir de ahí critica, opina...mientras en la intimidad de su casa hace otras cosas muy distintas. Todos tenemos partes ocultas, motivaciones internas inconscientes que nos guían sin darnos cuenta. Una imagen pública que mantener... Pero los que realmente quisieron hacer algo por los demás han permanecido siempre en la sombra, porque trabajan en las sombras de una sociedad. No se han llenado los bolsillos haciéndolo, ni han necesitado pregonarlo. Han optado por la humanidad más pura y desnuda en un mundo en que lo humano ha pasado a ser pura hipocresía.
Deberíamos empezar por aceptar que la mayoría de nosotros tiene un doble rasero, una doble moral, una motivación hacia una dirección y hacia la contraria. Deberíamos ser un poco más humildes y callar ante ciertas preguntas. Dejar ambigua nuestra postura, porque la mente en sí es ambigua. Dejarnos de máscaras sociales y ser fieles a nuestras propias creencias, y vivir conforme a ellas, sean éstas las que sean. Pero al menos reconocer que uno no es tan claro ni tan moral ni tan sincero como quiere mostrar a los demás. Que uno no es tan de izquierdas ni tan de derechas, ni tan de centro. Que uno no es tan buena persona si le tocan los cojones. Y que no hace nada si no tiene a cambio un beneficio. Que ante todo estoy yo y después yo, y el que venga detrás que se adapte...y todo este tipo de cosas que no suenan bonitas, pero son ciertas.
Feliz día de huelga.
He visto a personas que se hacían llamar amigos callando ante infidelidades. He visto a amigas que se acuestan con los novios de otras amigas. He visto a compañeras de estudio ponerte buena cara mientras te felicitan por una matrícula de honor y darse la vuelta diciendo que más la merecían ellas que tú. He visto a la gente pisotearse unos a otros para el beneficio propio. Mujeres poniendo zancadillas a otras mujeres por un hombre. Pactos de silencio rotos por el morbo del cotilleo. Hombres hablando de la mujer de su vida como una puta. Personas que dicen no ser racistas afirmando "que mi hija no se eche un novio negro" Y reuniones en las que se insulta a un extranjero por el hecho de serlo, camuflado con humor o con palabras puestas en boca de otros. Pero las mayores incongruencias las he podido escuchar y ver con el tema de la política. Y esta es para mí la cumbre de la hipocresía.
Hay personas que se preocupan mucho, cuando te conocen, de saber a qué partido político votas habitualmente. Supongo que quieren hacerse una idea de quién eres encasillándote en algún lugar. Siempre me ha parecido algo que a nadie le importa. Como no debería importarnos si uno se acuesta con un hombre o una mujer, o con ambos a la vez. Pero eso marca una diferencia. Y es que parece que tenemos que marcar las diferencias en todo, tomar una decisión clara: ¿de izquierdas o derechas? ¿del barça o el madrid? Yo, personalmente, no creo en nada de eso. Saber quién eres o dónde estás no debería depender de posicionarse. Estas cuestiones van mucho más allá de todo eso.
Volviendo a las incongruencias me repatea las tripas algo que he observado. Y hablaré de los socialistas porque es, en los que llevan la bandera de este partido como segundo apellido, en los que he podido observar mayores contradicciones. He visto a socialistas racanear derechos a los trabajadores, no dar un duro a asociaciones de discapacitados, saltarse a la torera los derechos humanos manipulando a las personas para su propio beneficio (generalmente económico) y llenarse los bolsillos de dinero con negocios propios, vivir más allá de sus posibilidades (con una televisión de plasma, un descapotable, viajes carísimos, ropa que pareciera fabricada con hilo de oro...) sin preocuparse lo más mínimo por las cuestiones sociales. Desde mi punto de vista no tiene sentido considerarse socialista desde este egoísmo sin medida. No tiene sentido que su mayor aspiración en la vida sea ser rico, o que se gasten grandes cantidades en drogas y alcohol para su propio ocio evasivo. No tiene sentido vivir en uno de los mejores barrios de madrid, gastos financiados por sus padres, mientras se habla del socialismo. No tiene sentido cambiarse la chaqueta cuando se necesita que un partido político de un ayuntamiento te dé ayudas para tu negocio. No entiendo todas estas cosas, ni jamás las entenderé.
Suelen decir que son socialistas porque han empezado desde abajo. Nacieron con una mano delante y otra detrás, claro, y ahora se bañan en dinero. Sin embargo en su discurso se adivina el elitismo de separar a las personas según un sólo criterio: el dinero (clase baja, clase media, clase alta) Critican a los que tienen más que ellos y se consideran de clase media cuando suelen llevar un mínimo de cuatrocientos euros en el bolsillo cada día.
Lo único que pienso es que queda muy bien eso de decir que uno es socialista. Te puedes permitir serlo si tus gastos están más que cubiertos. Es increíble cómo la mente intenta engañarnos sobre nuestra propia imagen, y cómo seguimos defendiendo esa imagen ante los ojos de quien está viendo otra cosa en nosotros.
Yo sólo creo en el poder. En que el poder engancha, corrompe, cambia los valores de las personas, modifica formas de pensar. En que uno u otro (y me da igual el partido político al que pertenezcan) intentarán llenarse los bolsillos, llevados por el egoísmo innato al ser humano. En que generalmente la imagen pública de un partido no es más que una marioneta a las órdenes de hilos conductores que no pueden ser ignorados (y sin embargo votamos a una imagen pública) Que nadie dijo que no ante la posibilidad de ser una eminencia. Que pocos siguieron reconociendo su humildad cuando tuvieron seguidores.
Creo que el dinero nubla la vista, tiene un valor relativo. Creo que la posición personal frente a los demás igual: uno se sitúa y a partir de ahí critica, opina...mientras en la intimidad de su casa hace otras cosas muy distintas. Todos tenemos partes ocultas, motivaciones internas inconscientes que nos guían sin darnos cuenta. Una imagen pública que mantener... Pero los que realmente quisieron hacer algo por los demás han permanecido siempre en la sombra, porque trabajan en las sombras de una sociedad. No se han llenado los bolsillos haciéndolo, ni han necesitado pregonarlo. Han optado por la humanidad más pura y desnuda en un mundo en que lo humano ha pasado a ser pura hipocresía.
Deberíamos empezar por aceptar que la mayoría de nosotros tiene un doble rasero, una doble moral, una motivación hacia una dirección y hacia la contraria. Deberíamos ser un poco más humildes y callar ante ciertas preguntas. Dejar ambigua nuestra postura, porque la mente en sí es ambigua. Dejarnos de máscaras sociales y ser fieles a nuestras propias creencias, y vivir conforme a ellas, sean éstas las que sean. Pero al menos reconocer que uno no es tan claro ni tan moral ni tan sincero como quiere mostrar a los demás. Que uno no es tan de izquierdas ni tan de derechas, ni tan de centro. Que uno no es tan buena persona si le tocan los cojones. Y que no hace nada si no tiene a cambio un beneficio. Que ante todo estoy yo y después yo, y el que venga detrás que se adapte...y todo este tipo de cosas que no suenan bonitas, pero son ciertas.
Feliz día de huelga.
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