Día de la mujer 1ºparte
Tres mujeres hablando acaloradamente de lo que es ser mujer. Un instante después de haber dejado atrás nuestra conversación nos aborda un chico rubio con una flor de lavanda en la mano. En la Calle Mayor y abarrotada de gente uno piensa que serán de nuevo esos panfletos de manifiestos incoherentes, por lo que seguimos andando. Pero falta un instante más para que nos demos de cuenta de que son un grupo distinto por lo que pone en sus camisetas "no a la sumisión..." y de que además son un grupo peculiar. Así que me siento mal por mi falta de humanidad y regresamos. Al acercarnos de nuevo nos sonríe de esa forma en la que sólo ellos saben hacerlo (con el corazón, con el riñón) y nos dice que quería darnos una flor porque es ¡EL DÍA DE LA MUJER! y que a la mujer hay que cuidarla y tratarla bien. A lo que yo contesto: "te voy a traer a más de uno para que se lo repitas a ellos" (todos en fila, escuchando atentamente a ese chico que puede que no sepa lo que es lo complicado de una relación, pero sí sabe que la mujer merece un lugar especial, valioso e importante en la vida de un hombre. Qué tierno) Y recojo la flor con una sonrisa grande (sonriendo con el corazón y el riñón, y todos los órganos vitales de mi cuerpo)Ocurre entonces un hecho maravilloso que me ensancha aún más el corazón y la humanidad: se acercan casi todos, para ofrecernos una flor a cada una.
El resto de la noche camino orgullosa con la flor en la mano y tengo ganas de gritarlo: "¡Soy mujer!" Para que todos se enteren de una vez.
El resto de la noche camino orgullosa con la flor en la mano y tengo ganas de gritarlo: "¡Soy mujer!" Para que todos se enteren de una vez.
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