Duelo por ti

 Mi mente es un lugar lleno de habitaciones. Abro una de ellas y es pequeña, está en penumbra, una persiana que se cierra demasiado y hay oscuridad. Pero puedo ver ese sillón marrón y estás recostado sobre un brazo, los ojos cerrados. Pareces dormir pero no. Tú ya estás muerto. Te has muerto así, en la quietud de una habitación oscura. Sin decidir abrir la ventana (el sonido de la persiana de mi habitación cuando te quedabas y era medio día y así sabía que te habías despertado, saldrías al salón adormilado y me dirías Buenos días y te abrazaría, oliendo el calor de tu pijama. Comenzaría el día) 

Pero ahora estás en esa habitación extraña que también compone mi mente. Y estás muerto. Ya no te mueves, no me miras, no dices nada. 

Camino sobre mis pasos y cierro la puerta. Ya lo he visto, lo que eres, cómo estás en mí (quizá por fin. Duele el porqué) y cojo una llave antigua y metálica, pesada, y decido cerrar con doble vuelta para no entrar más ahí. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita