Better together
Me dejaste un amor infinito por la música, un amor que no tiene techo por la vida. Miles de letras y canciones, miles de escritos. Miles de charlas, miles de temas, miles de preguntas y respuestas en el aire. Me dejaste visitar lo más hondo de ti, y compartir noches en blanco de lunas llenas, tormentas airadas, confesiones en voz baja, miles de sabores distintos de té, muchas sonrisas en luces de domingo.
Dicen que el alma gemela sólo llega una vez y debe irse, pero en el camino nos enseña algo. Yo aprendí a mezclar sonidos, a hacer pollo con curry, a leer en inglés, a conducir sin dirección asistida, a caminar entre los árboles sintiendo su energía, a entender el amor como un concepto más amplio. Aprendí a llegar cimas, a romper el cascarón, a sobrevolar océanos, a abrir los oídos y la garganta para emitir sonidos con arte. Aprendí a conocerme más aún, a hablar sin tapujos, a perder el miedo de ser libre de hacer, decir, querer. A descalzarme en mitad de la calle, a caminar bajo la lluvia sin quemarme, a escribir sobre amor y desamor. Aprendí a echar de menos, a sonreír en el dolor, a acompañar en el silencio y a llevarte siempre conmigo.
Discutimos más que nunca. Nos quisimos más que nunca. Y seguiremos permanentemente como el perro y el gato, jugando a la ausencia y la presencia. A tenernos cariño y a hartarnos. Siempre fue nuestro destino separarnos para no dejar nunca de pensarnos en la distancia.
Nunca sabré para qué, pero me quedo con que todo, al menos, era bueno cuando estábamos juntos.
Dicen que el alma gemela sólo llega una vez y debe irse, pero en el camino nos enseña algo. Yo aprendí a mezclar sonidos, a hacer pollo con curry, a leer en inglés, a conducir sin dirección asistida, a caminar entre los árboles sintiendo su energía, a entender el amor como un concepto más amplio. Aprendí a llegar cimas, a romper el cascarón, a sobrevolar océanos, a abrir los oídos y la garganta para emitir sonidos con arte. Aprendí a conocerme más aún, a hablar sin tapujos, a perder el miedo de ser libre de hacer, decir, querer. A descalzarme en mitad de la calle, a caminar bajo la lluvia sin quemarme, a escribir sobre amor y desamor. Aprendí a echar de menos, a sonreír en el dolor, a acompañar en el silencio y a llevarte siempre conmigo.
Discutimos más que nunca. Nos quisimos más que nunca. Y seguiremos permanentemente como el perro y el gato, jugando a la ausencia y la presencia. A tenernos cariño y a hartarnos. Siempre fue nuestro destino separarnos para no dejar nunca de pensarnos en la distancia.
Nunca sabré para qué, pero me quedo con que todo, al menos, era bueno cuando estábamos juntos.
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