La mujer con prótesis
Ayer una periodista a la que admiro como mujer (Mercedes Milá) hizo un comentario en su programa (GH) que ha motivado este escrito por varios motivos. Para empezar, me hizo pensar en cuál es la posición que las mujeres tenemos en las relaciones actualmente. También porque sentí lástima de que eso tuviera que decirse a estas alturas. Y por último, porque desgraciadamente me vi reflejada en sus palabras.
El comentario en cuestión venía a analizar cómo las mujeres nos hemos puesto frente a los hombres como meras marionetas de sus deseos, y más concretamente decía que la actitud es la de "dame algo, dame algo...antes que no darme nada" Añadía un basta ya a esta situación. Y yo pensaba entonces que es imposible que las cosas cambien si nosotras mismas no nos recolocamos en el lugar que merecemos. Una vez escuché eso de "no permitas que te quieran menos de lo que te quieres a ti misma" pero el problema fundamental está en que aún creemos que no merecemos que nos adoren, que nos traten bien, que nos deseen, que nos echen de menos, que nos cuiden... Me indignó saber en mi interior que muchas veces he preferido que me dieran algo(por escaso valor que tuviera) antes que no tener nada. Y me arriesgo a decirlo en este blog personal precisamente porque reconocer una realidad es el primer paso para poder cambiarla. Yo prefiero abrir los ojos a una realidad y dar ese golpe en la mesa conmigo misma, comprometerme con mis valores y llevarlos a cabo antes que cerrar los ojos y quejarme de que las cosas van como van, o resignarme con un "no se puede hacer nada" ¿Qué pasaría con todos esos hombres si vieran que no los necesitamos? ¿no se replantearían, como yo hago ahora, su forma de actuar? Si esto fuera un movimiento colectivo conseguiríamos realmente que la mujer llegara a ese estado de avance respecto al pasado patriarcal y machista.
Un profesor mío decía: la posición de mujer libre en la actualidad sólo os ha perjudicado más. Y llevaba razón. Porque no vale de nada identificarse con los valores feministas y la posición de mujer independiente si seguimos, en una parcela de la vida como son las relaciones, dependiendo de que un hombre nos mire o no para sentir amor por nosotras mismas y valorarnos.
Nos pasamos nuestras relaciones esperando que ellos cambien, pero aceptando migajas de amor (si es que a las migajas se le puede llamar amor) en vez de decirnos a nosotras mismas "no quiero esto" y llenarnos simplemente con lo que tenemos dentro: nuestros valores, el valor que nos damos a nosotras mismas. No esperemos un cambio por su parte, cambiemos nosotras y el resto se moverá sin darnos cuenta.
Leía también un libro "Las diosas de cada mujer" de Jean Shinoda Bolen, analista jungiana. Concretamente el capítulo de "las diosas vírgenes" y retrataba a Artemisa como esa parte de la mujer independiente, luchadora, que no consiente que la pisen ni la encierren, con curiosidad por el mundo que la rodea y que había renunciado a depender de un hombre a favor de su propia realización. Pensaba entonces que todas llevamos una parte de Artemisa en nuestro interior, y que ante una situación así deberíamos invocarla con todas nuestras fuerzas y dirignos hacia ella para venerarla y desarrollarla. Las diosas que describe esta autora no son más que partes de la personalidad que toda mujer puede tener y hacer crecer para ser.
Lo que saqué en claro es que podemos ser sin un hombre, y ser felices. Que hay múltiples metas a las que dirigirse sin necesidad de que esta meta sea únicamente formar parte de una pareja, porque somos mucho más que una naranja incompleta: somos ya la naranja completa.
Y ambas cosas me hicieron tomar conciencia de mi propia situación. Por mucho que nos hayan dejado, por mucho daño que hayan querido causarnos en lo emocional, por muchos desengaños y traiciones...seguimos siendo algo importante y valioso, en esa búsqueda de nosotras mismas y nuestras propias vidas. Seguimos siendo el eje que mueve nuestro propio mundo, los pies que recorren el camino, las protagonistas de la obra. Si se nos olvida debemos hacer un esfuerzo por recordárnoslo una y otra vez, hasta que haya sido interiorizado y podamos decir "no" con una voz firme y segura ante un hombre que sin dar nada pretende llevarse todo nuestro amor y respeto. Mientras tanto estaremos haciendo el gilipollas una vez más. Y si algo nos caracteriza a muchas es nuestra inteligencia. Así que no nos insultemos de una forma tan absurda y dañina.
Seamos mujeres libres. Mujeres realmente independientes. No utilicemos una prótesis para engañarnos de este modo y caer ante los pies de un hombre cuando éste aparezca. Da igual lo que él quiera, da igual lo que él te valora. ¿Tú te quieres a ti misma? ¿Tú te valoras? Pues no permitas otra cosa.
El comentario en cuestión venía a analizar cómo las mujeres nos hemos puesto frente a los hombres como meras marionetas de sus deseos, y más concretamente decía que la actitud es la de "dame algo, dame algo...antes que no darme nada" Añadía un basta ya a esta situación. Y yo pensaba entonces que es imposible que las cosas cambien si nosotras mismas no nos recolocamos en el lugar que merecemos. Una vez escuché eso de "no permitas que te quieran menos de lo que te quieres a ti misma" pero el problema fundamental está en que aún creemos que no merecemos que nos adoren, que nos traten bien, que nos deseen, que nos echen de menos, que nos cuiden... Me indignó saber en mi interior que muchas veces he preferido que me dieran algo(por escaso valor que tuviera) antes que no tener nada. Y me arriesgo a decirlo en este blog personal precisamente porque reconocer una realidad es el primer paso para poder cambiarla. Yo prefiero abrir los ojos a una realidad y dar ese golpe en la mesa conmigo misma, comprometerme con mis valores y llevarlos a cabo antes que cerrar los ojos y quejarme de que las cosas van como van, o resignarme con un "no se puede hacer nada" ¿Qué pasaría con todos esos hombres si vieran que no los necesitamos? ¿no se replantearían, como yo hago ahora, su forma de actuar? Si esto fuera un movimiento colectivo conseguiríamos realmente que la mujer llegara a ese estado de avance respecto al pasado patriarcal y machista.
Un profesor mío decía: la posición de mujer libre en la actualidad sólo os ha perjudicado más. Y llevaba razón. Porque no vale de nada identificarse con los valores feministas y la posición de mujer independiente si seguimos, en una parcela de la vida como son las relaciones, dependiendo de que un hombre nos mire o no para sentir amor por nosotras mismas y valorarnos.
Nos pasamos nuestras relaciones esperando que ellos cambien, pero aceptando migajas de amor (si es que a las migajas se le puede llamar amor) en vez de decirnos a nosotras mismas "no quiero esto" y llenarnos simplemente con lo que tenemos dentro: nuestros valores, el valor que nos damos a nosotras mismas. No esperemos un cambio por su parte, cambiemos nosotras y el resto se moverá sin darnos cuenta.
Leía también un libro "Las diosas de cada mujer" de Jean Shinoda Bolen, analista jungiana. Concretamente el capítulo de "las diosas vírgenes" y retrataba a Artemisa como esa parte de la mujer independiente, luchadora, que no consiente que la pisen ni la encierren, con curiosidad por el mundo que la rodea y que había renunciado a depender de un hombre a favor de su propia realización. Pensaba entonces que todas llevamos una parte de Artemisa en nuestro interior, y que ante una situación así deberíamos invocarla con todas nuestras fuerzas y dirignos hacia ella para venerarla y desarrollarla. Las diosas que describe esta autora no son más que partes de la personalidad que toda mujer puede tener y hacer crecer para ser.
Lo que saqué en claro es que podemos ser sin un hombre, y ser felices. Que hay múltiples metas a las que dirigirse sin necesidad de que esta meta sea únicamente formar parte de una pareja, porque somos mucho más que una naranja incompleta: somos ya la naranja completa.
Y ambas cosas me hicieron tomar conciencia de mi propia situación. Por mucho que nos hayan dejado, por mucho daño que hayan querido causarnos en lo emocional, por muchos desengaños y traiciones...seguimos siendo algo importante y valioso, en esa búsqueda de nosotras mismas y nuestras propias vidas. Seguimos siendo el eje que mueve nuestro propio mundo, los pies que recorren el camino, las protagonistas de la obra. Si se nos olvida debemos hacer un esfuerzo por recordárnoslo una y otra vez, hasta que haya sido interiorizado y podamos decir "no" con una voz firme y segura ante un hombre que sin dar nada pretende llevarse todo nuestro amor y respeto. Mientras tanto estaremos haciendo el gilipollas una vez más. Y si algo nos caracteriza a muchas es nuestra inteligencia. Así que no nos insultemos de una forma tan absurda y dañina.
Seamos mujeres libres. Mujeres realmente independientes. No utilicemos una prótesis para engañarnos de este modo y caer ante los pies de un hombre cuando éste aparezca. Da igual lo que él quiera, da igual lo que él te valora. ¿Tú te quieres a ti misma? ¿Tú te valoras? Pues no permitas otra cosa.
Comentarios
Publicar un comentario