Tony14

A veces te veo por casualidad y me pregunto cómo hubiera sido mi vida si nuestra historia hubiera sido diferente. Intentando encontrar un origen, sitúo el comienzo en un punto concreto. Pero si miro más atrás me doy cuenta de que debió de ser algo mal aprendido, mal representado mucho antes...mucho antes de lo que quiero imaginarme.

Soñaba entonces con encontrar a alguien con quien sentirme cuidada y protegida. No han cambiado mucho las cosas, porque el cambio de representaciones lleva su tiempo, y la psique sigue su propio proceso, a veces incluso muy alejado del tiempo real que marca el reloj.

Recuerdo con cariño el ver una y otra vez la película de Grease, y cantar las canciones en español y en inglés. Recuerdo ir de la mano contigo, fuera del barrio, aquel día que se perdió mi perra, y todo era como una gran aventura en la que me acompañabas.

Recuerdo reunirnos para ver todos los días Médico de familia, porque tú tenías entonces una televisión por cable con todos los canales imaginables.

Tus cartas cuando te ingresaron en el hospital, para operarte de apendicitis, y mi insistencia en ir a verte, que no dio sus frutos. Todos los días encontraba un hueco para escribirte o contestarte, y me acercaba temprano o tarde a introducir el sobre sellado por debajo de tu puerta, esperando que tus padres lo vieran antes de irse a Madrid y te lo hicieran llegar. Esperando que mis palabras te hicieran sentir acompañado en la distancia.

Recuerdo tu piel morena y tu sonrisa, esa belleza que después te fue dejando en el camino de los años. La forma en que aplaudías al otro lado del cristal mientras hacía una pizza por mi cumpleaños, orgulloso de estar allí a mi lado.

Te recuerdo en mi habitación, cuando podíamos subir a escondidas, porque todos los adultos parecían confabulados para no dejarnos crecer antes de tiempo a solas. Y nos dedicábamos a hablar, o a enseñarnos cosas que habíamos visto y nos habían recordado el uno al otro. Recuerdo el olor de las noches de verano, el verte iluminado por la luz de una farola, lo mucho que nos costaban las despedidas.

Recuerdo aquel día que jugaste un partido, y yo aburrida por el fútbol, me fui a casa sin decirte adiós. Qué mezquina me sentí cuando vi tu desilusión en el rostro, mientras me contabas que justo en aquel instante en que te eligieron para desempatar a penaltis tú te giraste hacia el público buscándome, y me dedicaste lo que fue el gol decisivo, mientras yo ya me había ido hacia un rato.

Y aquel final, casi trágico, en la puerta de tu casa. Cuando yo te dije con otras palabras que sentía no poder corresponder a tu forma de quererme, y que debía ser sincera y hacértelo saber. Cómo me miraste, con los ojos humedecidos por unas lágrimas que intentabas contener, y te giraste en el colmo de la derrota, apresurándote por cerrar la puerta para que no viera tu desilusión.

Cómo me hubiera gustado quererte y crecer contigo. Nunca tuve un mejor amigo como tú. Después no hubo nada tan puro y sincero. Sólo me encontré con historias complicadas a medida que me hacía mayor, con múltiples noes, con decepciones. Y retrocediendo en el tiempo me doy cuenta de la cantidad de cosas que quedaron de aquello en mí, y de lo distinto que hubiera sido todo si me hubiera dejado querer, valorar, respetar.

Cuando volví para hablarte me dijiste que ya era tarde, y entonces lloré lo que tú habías llorado años antes. Y pensé que no te había tratado del todo bien, y llegó el arrepentimiento tardío.

Ayer tuve ganas de llamarte por tu nombre de niño, acercarme y darte un abrazo, quizá el beso que se nos quedó en los labios entonces. Tú no me viste pero yo lo recordé todo en un momento, y seguí mi camino como si nada hubiera pasado en realidad, dando pasos en la dirección contraria a ti. Puedo verte sonreír ahora, aunque no sepa en verdad nada de tu vida, y eso me hace reflexionar sobre los años que pasan sin darnos cuenta. Sé que lo más probable es que si me acercara a ti con esta historia me dijeras "fueron cosas de niños" y entendería entonces que fue tu forma de llevarlo, y callaría sonriendo sin nada más que decir. Pero para mí fue mucho más que eso, fue parte de mi historia y sus múltiples caminos y decisiones equivocadas. Fuiste mi primer amor en realidad, entremezclado con enamoramientos idílicos irresolubles. Fuiste mi primer compañero de camino, y me enseñaste muchas cosas que no sabes.

Y hoy sólo quiero acordarme de ti y mandarte un beso, a esa cara de niño moreno inteligente que guardo en mi recuerdo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita