Felicidades

Todavía faltarían unas horas. Si no recuerdo mal naciste un lunes, pequeño ariano lunático, a las nueve y pico de la noche. Y aquello no sé si marcó más o menos tu carácter algo excéntrico, pero de cualquier manera estoy segura de que no nació nadie como tú. Eras un bebé con alas y sonriente que posaba para una cámara de unos padres orgullosos, rubio como un ángel. Venías ya preparado para volar, para volar libre buscando lo que serías con el paso de los años. Naciste del amor que rompe las barreras, y estoy segura de que te quisieron de una forma especial y grande.

A los cinco años ya eras algo chulito, y descartabas los libros como un regalo provechoso, lanzándolos al aire sin previo aviso. Pero después creo que encontraste en muchos de ellos las palabras que faltaron. También bailabas Michael Jackson, para decirte a ti mismo que (a pesar del buen intento) sería mejor cantar para la próxima.

Creo que lo tuviste todo: unos padres que te adoraban, un hogar, una gran familia...pero algo te faltó y decidiste viajar, valientemente, a encontrar aquello que sentías perdido.

Han pasado muchas cosas en tu camino. Muchas que puede que no conozca, quizá la mayoría. Sólo llegué en un momento concreto de tu vida para verte en esa necesidad de seguir volando después. Pero lo que vi consiguió hacerme escribir estas líneas ahora, y quería decirte (es mi particular manera de hacerlo) que has llegado a convertirte en un hombre con unos ojos tan profundos que es imposible no pararse a contemplarlos y querer averiguar cómo llegaste hasta ahí. Me quedé a mirarte y a escucharte, con esa voz desgarrada de emoción, pena, y esperanza. Me quedé a leer tus letras, intentando averiguarte. Siempre supe que eres de esas personas que dicen más de lo que dicen, y sólo lo justo que quieren decir.

Yo hoy tampoco quiero excederme en mis palabras. Sólo quiero hacerte llegar mi emoción por esta fecha, por ese número redondo y par que estoy segura de que te traerá mucho aprendizaje interior. Es cierto: a los veintitantos Ben Harper había grabado su primer disco. Yo no he podido conocerle a él, pero a ti un poquito y te diré que tu arte te acompaña donde estés, y que no es algo que se finja, ni se crea o se destruye, sino que forma parte de ti sin necesidad de analizarlo. Y que no sé qué clase de persona sería Ben con veinticuatro pero tú a los treinta eres alguien con muchas cosas por decir, con una luz interior que sobrepasa las nubes grises, con una inquietud y curiosidad por la vida que te mantiene en pie (pase lo que pase) y te hace crecer y descubrir.

No sé quién serás a los 30, pero estoy segura de que el cambio siempre será para mejor. No se trata de cumplirlos, sino de vivirlos, y sé que lo harás. A los 28 y 29 has sido para mí de esas personas que no se olvidan fácilmente, por tu calidad humana, por tus valores e ideales, por tu revolución interior siempre en constante evolución, por tu arte, por lo que hablas y por lo que callas, por lo que transmites sólo con tenerte cerca, por el hablar sin palabras.

Eres todo un hombre ya. Libre, independiente, leal y sincero. No mires mucho atrás. No te arrepientas de haber pasado por todo lo que te hizo ser como eres ahora, porque para bien o para mal, ese fue tu camino irrepetible. Estoy segura de que hay personas que se alegran de que estés haciendo tu vida, aunque sea lejos de ellas, y que no dejarán de estar contigo en un día como este. Así que no dejes que la vida te haga sentir perdido, porque te encontrarás.

En mi recuerdo siempre serás el bebé, pero el bebé cumple hoy 30 años y yo sólo puedo darte la enhorabuena, y desearte un feliz día con todo mi cariño y ternura. El resto te lo diré, si puedo hacerlo, en persona. Y el abrazo lo reservo para un acto.

Happy birthday, little bird.

A.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita