Puntos suspensivos
Ninguna pluma quiere escribir tu despedida. Ninguna emoción contenerla. No hay espacio que quiera recoger el eco de tu adiós. Ni oídos que quieran repetirlo. No hay manos que graben el tacto de tu piel sin ser real. Ni olfatos que puedan recordar tu olor si no es auténtico. No hay voz alguna que te nombre si no te has ido ya más de una vez. Ni hay palabras que transformen el sentido de tu vuelta. No hay pensamientos donde puedas quedarte y habitarlos, sin atisbo de temblor en la mirada. Ni sonrisas sin nublar que se mantengan, más allá del tiempo y la distancia. No hay certezas que me inunden si tú estás. Ni hay certeza de que tengas que marcharte. Entre tú y yo no hay más que recovecos vacíos, días desiertos, anhelos en silencio. Nimios movimientos entre dudas. Entre tú y yo no hay más que una idea fugaz: aquella de los puntos suspensivos.
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