Guiones

Siento mi mente bloqueada. Eso significa un gran "para ya" Y lo que se me viene a la cabeza es la letra de una canción:

"No sé tú, pero yo no dejo de pensar. Ni un minuto me logro despojar de tus besos, tus abrazos, de lo bien que lo pasamos la otra vez. No sé tú pero yo quisiera repetir el cansancio que me hiciste sentir con la noche que me diste y el momento que con besos construiste. No sé tú pero yo te busco en cada amanecer. Mis deseos no los puedo contener. En las noches cuando duermo, sin insomnio yo me enfermo. Me haces falta, mucha falta. No sé tú"

Y se me vienen imágenes. Estoy hecha de imágenes, oído y piel. Se me viene su rostro, se me viene su risa. Se me viene la sensación de calor de su cuerpo cerca. Se me viene aquella otra canción del inicio. Hay días que se me viene la vida como cayéndose a trozos. Como una Roma destruyéndose, mostrando sus cimientos básicos. Hay otros en los que me siento sólida como una roca, desde ese núcleo que constituye lo que yo soy. Pero a menudo me vienen los pensamientos circulares contra los que lucho, porque cuando llegan no dejan espacio a nada más.

Es una sensación general de pérdida. Aunque entiendo que la pérdida es la historia de todas las personas, la historia del modo de funcionar de la vida, simboliza una falta. Y es esa falta la que quizá llene con sus besos y con los cuerpos. Cuando no puedo hablar, siempre lo hace mi piel o mis movimientos, o mis gestos. Vienen a suplirme el vacío, a conducirme por otros senderos.

Estoy intentando respetarme. Sé que estamos hechos también de inconsciente, de deseos que pugnan por salir, de un superyó que viene a dictar sentencia sobre lo hecho y lo que dejamos de hacer. De contradicciones, de dudas. Centro el norte en sentir un poco de estabilidad, aunque sea a base de capas protectoras, una encima de otra. No me dejo ver mucho últimamente. Aprovechando el carnaval me he hecho con una máscara de sonrisa e ilusión que no siempre logro mantener. Pero es en la soledad donde intento conversar conmigo misma y decirme todas aquellas cosas que en otros momentos no me dejan funcionar. Es cuando me digo eso de "se fue" cuando me dejo recordar sin sentirme mal, cuando analizo y pienso y me sitúo, y me pregunto por mi deseo, y reviso mi pasado para encontrar indicios de lo que he acabado siendo. Estoy cerrada, centrada en mí, y no puedo investir nada más. Busco hacia dónde orientar el foco, intentando no caer en el peligro de alumbrar al otro como si de una estrella de cine se tratara. Entiendo que yo he recorrido un camino personal distinto al de otros, que me hace tener la mente siempre dos pasos por delante, y no conseguir así conectar con otros estados. Entiendo que debo ser más comprensiva, aceptar de otra manera, dar más rienda a lo que otros quieran ser. Pero son muchas cosas puestas alrededor un eje, que se mueven en elipse, en el aire, y su giro me hace casi marearme. El fin es encontrar su estabilidad. Encontrar la calma dentro del caos. Incluso en éste hay un orden. Eso es lo que quiero averiguar.

Me río poco, pero sobre todo me descubro riéndome interiormente de todos los ideales que me puse, de mi forma de entender las relaciones y la vida. Porque está claro que nada parece estar siguiendo el esquema que tan rígidamente me puse como guión. Y ahora sólo me queda buscar mi papel en cada escena, vestirme con trajes diferentes y aceptar que a veces me tocará ser la dama que se clava el puñal y muere, y otras el bufón que entretiene.

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