Terapia de llanto
Hoy han salido muchas cosas. Menudo día...La verdad es que ya iba con el humor un poco como el tiempo, pero ha sido empezar a hablar y empezar a llorar. Cuando me tumbo en el sofá morado empiezan a caerme las lágrimas en horizontal como si fuera una fuente inagotable de esa solución salina. Una detrás de otra, mientras se remueve en mi mente todo mi pasado, que se actualiza de forma que no me deja respirar bien. Hincho la tripa una y otra vez, tengo ganas de contener la respiración y morir allí mismo, entre tanta mierda que me cae encima de repente, o encogerme hecha un ovillo y gritar "basta" a todo lo que me escucho y lo que soy. Cuando me cuesta tiro de razón, tiro de pensamiento, me intento bloquear a mí misma. Pero no funciona. En ese hilo de pensamiento inconsciente vuelve lo que se intenta reprimir, vuelve la pena y el dolor, mi diálogo interior constante. Y todo está lejos, y roto. Algo se rompió en cada una de las despedidas abruptas de mi historia. Se rompió cuando pasó de la falta de palabras a la sorpresa absoluta, al acto repentino. Cuando algo en ellos pasó a hacerse motor y yo no pude verlo venir, entre el silencio. Y cuánto dolor sale en esas lágrimas que caen como caigo toda yo a veces. Siento que quiero irme de allí pero también puedo quedarme, porque tengo esa sensación de no importarle a nadie, y tengo miedo de que más actos confirmen esto que a priori podría ser tan solo una construcción de mi mente. Él era mi paraguas, mi refugio, el único en quien realmente confié. Y al haberse roto también, como tantas otras cosas, se me fue la cueva donde esperar a que escampara el temporal. Y afuera hay lluvia y frío, solamente.
Me vengo a casa con dolor de cabeza, y con una verdad intensa en mi interior que no sé cómo tratar. Me vengo sabiendo tanto de mi vida y de mí misma que asusta. Nunca sentí el miedo como ahora. Creo que hoy dimos con un núcleo esencial, el nudo fundamental de algo grande que se ha ido expandiendo hasta ahogarme poco a poco y sin saberlo.
En la calle todo parece extraño y solo puedo bajar la mirada para no encontrarme con nada más. En el espejo soy una cara hinchada por el llanto que todos pueden ver. Caminando me pesan las piernas y me fallan las fuerzas.
Nadie dijo que esto fuera a ser fácil, pero quizá era menos fácil continuar como hasta ahora.
Me vengo a casa con dolor de cabeza, y con una verdad intensa en mi interior que no sé cómo tratar. Me vengo sabiendo tanto de mi vida y de mí misma que asusta. Nunca sentí el miedo como ahora. Creo que hoy dimos con un núcleo esencial, el nudo fundamental de algo grande que se ha ido expandiendo hasta ahogarme poco a poco y sin saberlo.
En la calle todo parece extraño y solo puedo bajar la mirada para no encontrarme con nada más. En el espejo soy una cara hinchada por el llanto que todos pueden ver. Caminando me pesan las piernas y me fallan las fuerzas.
Nadie dijo que esto fuera a ser fácil, pero quizá era menos fácil continuar como hasta ahora.
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