Imagino

Imagino sentada tranquilamente en un sillón en la casualidad de que estuvieras en tu casa escuchando en ese mismo momento la misma canción que yo, contribuyendo a la idea de haber sido separados desde niños para juntarnos de algún modo a los veintitantos. Imagino que puedo hacer las mismas cosas que cuando tú estabas sin ti. Desayunar al sol un café y un zumo de naranja con un cigarrillo, poner música en mi ordenador de los artistas que compartíamos, bailar ante una canción con un ritmo que a ti te llevaría a moverte, escribir, pensar, relajarme en una mañana de domingo tras una semana complicada. Imagino que puedo estar sin ti, que puedo ser más allá de ti y de nosotros. Que guardo dentro de mí un núcleo inamovible que descubro con análisis. Me quito aquellas capas de cebolla de las que hablabas, para encontrar la verdad dentro de mí de todo aquello que me ocurrió y de mi forma de tomarlo y de sentirlo. Imagino que ya no estoy dentro de una burbuja rebotando de una pared a otra, sino que he encontrado el modo de hacer un agujero en el techo por donde contemplar el cielo, el vuelo de los pájaros, el sol y su grandeza, un hueco a través del que respiro y me abro un poco al mundo que hay fuera. Imagino que mi carácter me llevó hasta donde estoy, que mis fantasmas me siguieron tan de cerca que me pisaban los talones una y otra vez. Imagino que no supe hacerlo bien, pequeño, entre tanto caos mental y físico. Imagino que tampoco para ti está siendo fácil esta etapa, y que sabes que tienes que pasarla de una vez por todas y alejarte para poder volar libre. Imagino que sabes que está siendo una lucha interior para mí, que te echo de menos a veces y no importa si llueve o hace sol. Imagino que sabes que saldré de esta, como lo he hecho siempre, fortalecida y nueva, identificada al menos en parte, pudiendo sonreirle abiertamente a todo, y llorando con la misma intensidad ante las injusticias sociales o el sufrimiento, o ante el amor.

Imagino que imaginas que no voy a cambiar demasiado. No podría hacerlo sin perderme del todo. Imagino que sabes qué esto: estamos madurando, estamos caminando separados, estamos siendo fuera de una dinámica y una maraña de problemas y de nudos en la garganta.

Me expreso como puedo y sólo sé que quiero estar viva todavía, que todo saldrá bien y que te veré algún día hablándome de tu vida con aires renovados, y podré decirte que me alegro de lo que nos pasó.

Aún sigo intentando encontrarle el sentido a tantos cambios de repente, a esta emoción que me acompaña constantemente, a esta sensación de caer una y otra vez para obligarme a levantarme con la cabeza alta y con las ganas gastadas. Aún queda mucho por hacer. Aún queda por saber en qué terminará todo esto.

Voy entendiendo muchas cosas, voy sintiendo algo de estabilidad. Voy siendo sin ser consciente, mi inconsciente. Aún tengo fuerzas para estar en pie, aunque a veces esté tirando de reservas. Si puedo desear es que estoy viva. Y con eso me conformo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita