Palabras al miedo
Si crees que te voy a guardar en la mochila como un peso más, estás equivocado. Si piensas que puedes entrar en mi vida y dejarme paralizada, no es cierto. Si tengo que cargar contigo te intentaré tirar en el primer contenedor que encuentre. Porque eres tan demoledor y asfixiante que así no puedo hacerlo. Si tuviera que fijarme en ti una y otra vez, me pasaría lo mismo que hasta ahora: que dejaría de vivir. Algunos pensarán que intentar saltarte sin tomar carrerilla es un salto al vacío arriesgado y peligroso. Pero para dejarme la cabeza no hace falta que estés tú, basta con llegar al muro y liarme a pegarle golpes con lo más valioso que tengo: todo lo gris que hay dentro, a lo que llamaré materia esta vez.
He descubierto con asombro que no soy la única que charla de vez en cuando contigo. Que hay muchos que incluso deciden bailar un vals interminable teniéndote de compañera de viaje.
Existir existes, y no puedo negarlo. Pero eres transitorio y efímero, un soplo de viento huracanado para el que hace falta más que un chubasquero o paraguas. Viajas camuflado entre las aguas que vuelven a su sitio con continuidad y retorno. Asomas la cabeza para mirarme de frente, desafiante. Pero intento no hacer demasiado caso a lo que sólo pretende ser un obstáculo más.
Si dejaras a cada cual con sus cosas tranquilamente, todos seríamos un poco más felices. Naciste para advertirnos de peligros pero el mayor peligro que hay eres tú.
No me interesas tanto como para conocerte a fondo. Así que mejor será que vayas a lo tuyo, que yo me las apaño bien sin ti.
Hasta luego.
He descubierto con asombro que no soy la única que charla de vez en cuando contigo. Que hay muchos que incluso deciden bailar un vals interminable teniéndote de compañera de viaje.
Existir existes, y no puedo negarlo. Pero eres transitorio y efímero, un soplo de viento huracanado para el que hace falta más que un chubasquero o paraguas. Viajas camuflado entre las aguas que vuelven a su sitio con continuidad y retorno. Asomas la cabeza para mirarme de frente, desafiante. Pero intento no hacer demasiado caso a lo que sólo pretende ser un obstáculo más.
Si dejaras a cada cual con sus cosas tranquilamente, todos seríamos un poco más felices. Naciste para advertirnos de peligros pero el mayor peligro que hay eres tú.
No me interesas tanto como para conocerte a fondo. Así que mejor será que vayas a lo tuyo, que yo me las apaño bien sin ti.
Hasta luego.
Comentarios
Publicar un comentario