Carta al silencio
Hola. ¿Cómo estás? ¿va todo bien en tu vida? A mí me va cada día mejor. Me estoy haciendo experta en eso de sobrevivir, de saltar lo emocional para ser funcional desde que te fuiste.
No te lo vas a creer pero ahora sé lo que es echarte de menos, y esta vez es cierto. Sé que ya no corresponde a una dificultad para aceptar tu partida, ni a una obsesión autodestructiva. Y lo que siento es tristeza. Si tengo que ponerlo en palabras para poder darle rienda suelta diré que es tu forma de ser la que extraño. Tú cuando te adivinaba sin mí, o tú cuando te contemplaba desde mi individualidad, tú sintiéndote libre, tú en esa forma de ser y de tomar las cosas que me llevó a enamorarme tantas veces. No como pareja. No es eso. Intento no acordarme demasiado de cómo éramos. Me he pasado meses intentando, sin ninguna solución, encontrarnos en recuerdos a ti y a mí, o a nosotros más bien. Desenredar una maraña de dudas y bruma, encontrar la verdad. Pero ahora siento que sólo fue una gran paradoja, y que como tal hay que tomarla. No queda otra.
Decía que siento una mano atenazándome la garganta, pero puedo seguir respirando mientras lo noto. Es sólo un nudo. La paradoja en mi cuerpo, tan física. Ya no siento ese vacío impresionante y atemorizante. Siento una profunda tristeza, muy en mi interior, muy dentro. Una pena que no puede salir ni expresarse. Un silencio de ti. No te pienso, no se trata de pensarte más o menos. Se trata de sentirnos lejos. Ahora puedo hacerlo porque acepté por fin que te has ido para siempre. Para siempre son palabras muy serias, ¿no? pero es el único modo en que puedo seguir haciendo mi vida libremente.
Te echo de menos en las pequeñas cosas. No podría ponerte esos ejemplos concretos que tanto te gustan. Es como si te sintiera en un montón de cosas de cada uno de mis días, y supiera que ya no estás en ellas. Como si te llevara de alguna forma conmigo por aquello que aprendí de mí a tu lado.
Me avergüenza haberme portado así contigo. No es culpa. Es pensar que no me siento identificada con la imagen que te he dado. Saber que todo eso pertenece a un momento de locura transitoria, de no poder aceptar el perder un amor que para mí fue tan grande, y no saber muy bien por qué fue así el desenlace. Es el saber que soy mucho más que eso, que soy mucho más que discusiones absurdas y pensamientos obsesivos, e insistencia en darme contra un muro una y otra vez. Pero bueno, sé que me conoces, quizá mejor que nadie. Tú conoces esa otra parte, esa Alex espontánea y alegre, llena de energía y de proyectos, llena de curiosidad y ganas de vivir y encontrar el equilibrio y sentirse libre. Esa Alex que te quería sinceramente. Sólo tú conociste del todo lo mejor de mí. Pero no pude mantenerlo mientras me rompía por dentro.
Han hecho falta tan solo unos días alejada para darme cuenta de que eras alguien realmente importante. Tanto que mi mente no pudo con ello e inventó una caída profunda para poder aguantar, para no representar lo que nunca hubiera podido imaginar.
En el fondo desearía decirte que me guardes un momento de tu vida para poder tener otra de esas conversaciones contigo y verte feliz. Sólo deseo que esto continúe así: siendo felices. No queda mucho más que hablar de nosotros, no tendría sentido tampoco. Hace más tiempo del que creí, que ya no somos nada juntos. No sabría qué decirte, la verdad.
Siento que no saliera como esperábamos, que ambos nos hayamos llevado esta decepción y este momento difícil sobre nuestras espaldas. Pero no podíamos ayudarnos más.
Me has hecho crecer como persona, me has abierto mucho la mente a querer saber quién soy. Me llevo muchas cosas de todo esto, que el tiempo no borra. Y me llevo saber que me quisiste mucho y que nunca quisiste hacerme daño. Al final siempre pude confiar en ti, ¿no es cierto?. Sé que no me fallaste, ni lo harías. Tu lealtad hacia mí fue lo que más valoré en cada una de nuestras subidas al ring. Me llevo tu sinceridad y honestidad, aunque saberla del todo fuera algo que no quería saber.
Lloro al escribir estas palabras para ti, y hay en el acto una mezcla de nostalgia y de querer continuar como hasta ahora, sintiéndome bien en muchos momentos.
Dicen que todo pasa por algo, y estoy segura de que con el tiempo descubriré por qué nos ocurrió todo esto, o al menos por qué me ocurrió a mí.
Buenas noches...duerme bien. Y no dejes que los bichos de la cama te muerdan...
muak!
No te lo vas a creer pero ahora sé lo que es echarte de menos, y esta vez es cierto. Sé que ya no corresponde a una dificultad para aceptar tu partida, ni a una obsesión autodestructiva. Y lo que siento es tristeza. Si tengo que ponerlo en palabras para poder darle rienda suelta diré que es tu forma de ser la que extraño. Tú cuando te adivinaba sin mí, o tú cuando te contemplaba desde mi individualidad, tú sintiéndote libre, tú en esa forma de ser y de tomar las cosas que me llevó a enamorarme tantas veces. No como pareja. No es eso. Intento no acordarme demasiado de cómo éramos. Me he pasado meses intentando, sin ninguna solución, encontrarnos en recuerdos a ti y a mí, o a nosotros más bien. Desenredar una maraña de dudas y bruma, encontrar la verdad. Pero ahora siento que sólo fue una gran paradoja, y que como tal hay que tomarla. No queda otra.
Decía que siento una mano atenazándome la garganta, pero puedo seguir respirando mientras lo noto. Es sólo un nudo. La paradoja en mi cuerpo, tan física. Ya no siento ese vacío impresionante y atemorizante. Siento una profunda tristeza, muy en mi interior, muy dentro. Una pena que no puede salir ni expresarse. Un silencio de ti. No te pienso, no se trata de pensarte más o menos. Se trata de sentirnos lejos. Ahora puedo hacerlo porque acepté por fin que te has ido para siempre. Para siempre son palabras muy serias, ¿no? pero es el único modo en que puedo seguir haciendo mi vida libremente.
Te echo de menos en las pequeñas cosas. No podría ponerte esos ejemplos concretos que tanto te gustan. Es como si te sintiera en un montón de cosas de cada uno de mis días, y supiera que ya no estás en ellas. Como si te llevara de alguna forma conmigo por aquello que aprendí de mí a tu lado.
Me avergüenza haberme portado así contigo. No es culpa. Es pensar que no me siento identificada con la imagen que te he dado. Saber que todo eso pertenece a un momento de locura transitoria, de no poder aceptar el perder un amor que para mí fue tan grande, y no saber muy bien por qué fue así el desenlace. Es el saber que soy mucho más que eso, que soy mucho más que discusiones absurdas y pensamientos obsesivos, e insistencia en darme contra un muro una y otra vez. Pero bueno, sé que me conoces, quizá mejor que nadie. Tú conoces esa otra parte, esa Alex espontánea y alegre, llena de energía y de proyectos, llena de curiosidad y ganas de vivir y encontrar el equilibrio y sentirse libre. Esa Alex que te quería sinceramente. Sólo tú conociste del todo lo mejor de mí. Pero no pude mantenerlo mientras me rompía por dentro.
Han hecho falta tan solo unos días alejada para darme cuenta de que eras alguien realmente importante. Tanto que mi mente no pudo con ello e inventó una caída profunda para poder aguantar, para no representar lo que nunca hubiera podido imaginar.
En el fondo desearía decirte que me guardes un momento de tu vida para poder tener otra de esas conversaciones contigo y verte feliz. Sólo deseo que esto continúe así: siendo felices. No queda mucho más que hablar de nosotros, no tendría sentido tampoco. Hace más tiempo del que creí, que ya no somos nada juntos. No sabría qué decirte, la verdad.
Siento que no saliera como esperábamos, que ambos nos hayamos llevado esta decepción y este momento difícil sobre nuestras espaldas. Pero no podíamos ayudarnos más.
Me has hecho crecer como persona, me has abierto mucho la mente a querer saber quién soy. Me llevo muchas cosas de todo esto, que el tiempo no borra. Y me llevo saber que me quisiste mucho y que nunca quisiste hacerme daño. Al final siempre pude confiar en ti, ¿no es cierto?. Sé que no me fallaste, ni lo harías. Tu lealtad hacia mí fue lo que más valoré en cada una de nuestras subidas al ring. Me llevo tu sinceridad y honestidad, aunque saberla del todo fuera algo que no quería saber.
Lloro al escribir estas palabras para ti, y hay en el acto una mezcla de nostalgia y de querer continuar como hasta ahora, sintiéndome bien en muchos momentos.
Dicen que todo pasa por algo, y estoy segura de que con el tiempo descubriré por qué nos ocurrió todo esto, o al menos por qué me ocurrió a mí.
Buenas noches...duerme bien. Y no dejes que los bichos de la cama te muerdan...
muak!
Comentarios
Publicar un comentario