Vuelta

Me enamoré de tu voz y de tu risa. Huí de tu prisa. Y después llegaste como un huracán y lo fuiste todo. Todo lo mejor que nunca tuve. Me sentí tan loca por ti, gasté tanto dinero y tiempo en olvidarte. Y ahora vuelves con tus ojos cristalinos. Vuelves con tu barba de chivo. Con la música y la necesidad de crecer. Tus ideas revolucionarias, tu manera de escuchar. Vuelves desde lo deseado, desde lo lejano. Desde lo nunca olvidado, ni dejado atrás. Vuelves en la luz de la mañana, en el vuelo de los pájaros a las cinco de la tarde. Vuelves en el aire. Y te quedas flotando sin poder yo evitarlo, como una nube a la que el pájaro desea llegar y descansar tras un mal viaje. Yo ya sólo siento. Para qué preguntarse si las preguntas ahora no tienen lugar entre nosotros. Nos conocemos demasiado pero siempre eres el extranjero, el enigma, el motivo para dudar y regresar. Creí que te habías ido de verdad. Creí que te había perdido y en habitaciones vacías me decía a mí misma que no podía ser real, tanto sentido para nada con sentido. Alguien me decía que nunca te habías marchado, que seguías estando en mí y no se equivocaba. Otros decían que cuando quieres algo mucho, y lo quieres realmente, lo consigues. Ahora no quiero saber. No quiero entender. Sólo doy la bienvenida a las casualidades de esta vida que siempre parecen acercarme a ti. Y agradezco tus palabras, el movimiento de tus labios, la expresión de tus manos, la sinceridad de tus gestos. Que me alegres una noche oscura, que hayas pensando en mí. Que me quisieras tanto. Agradezco que estés y no espero nada más.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita