Herida
Es una sensación de peso interna. Me molesta porque lo consigues. Removerme una espiga clavada por dentro, retorcerla aunque no quiera. Y salgo siempre de la escena sangrando en silencio, casi imperceptiblemente y tragando con palabras que no son un verdadero producto de mí, sino de la ofensa que generas en mí con tus maneras.
Cada día más pienso que quien te quiere te cuida. Hace todo lo posible por ser amable, generoso, cariñoso...por hacer, con un gesto suyo, que una sonrisa aflore a tus labios por un momento. Y contigo ese instante nunca llega. Lo espantas a manotazos y patadas y estar cerca de ti es sentir que hay una bomba cerca, a punto de explotar.Y con ello lo que hay alrededor, convirtiéndose en mil pedazos que vuelan por los aires hasta perderse.
No puedo desgastarme con tu desgraciada forma de mostrarte ante mí. Pero es duro percibir que sólo eres tan ingrato conmigo, sólo tan déspota conmigo, sólo tan callado y cerrado conmigo.
Me intento decir que es tu problema, y no convertirme en lo que nunca quise ser. No entrar en la batalla de las lanzas y los cuchillos, de las groserías...y mucho menos en las faltas de respeto. Quiero pintarme de otra manera, y hace un tiempo que percibo mi silueta de espaldas y en relieve, caminando hacia el cambio y mirando hacia la luz, lejos de quien se empeña inconscientemente en hacerme daño.
Mis pasos retroceden a veces, otras siguen firmes adelante. Aún hay segundos en los que se paran y me giro para verte un momento más, guardarlo en la retina del recuerdo para cuando pases a la historia, para cuando no seas nada más. No puedo decir aún que me seas indiferente. No lo consigo a pesar de no haberte querido lo que suelo querer. Demasiado sensible para ser tan cojonuda. Demasiado sensible para haber perdido tanto. Pero me queda también la certeza de que soy una persona viva, a quien las cosas le duelen y le afectan. Y eso me convierte en alguien que siente más allá de lo que tú podrás llegar a sentir nunca. Mis emociones siguen siendo aquello que considero más mío, y que nadie logró arrebatarme. Vuelven a nacer aunque sean negativas, siguen estando siempre conmigo. Y eso me hace ser de carne y hueso frente a tu indiferencia. Y eso me hace saber que en mi esencia hay algo que sigue brillando, y que sorprende por su falta en la tuya.
Lo siento...Pero al menos he conseguido llegar hasta este punto.
.
Cada día más pienso que quien te quiere te cuida. Hace todo lo posible por ser amable, generoso, cariñoso...por hacer, con un gesto suyo, que una sonrisa aflore a tus labios por un momento. Y contigo ese instante nunca llega. Lo espantas a manotazos y patadas y estar cerca de ti es sentir que hay una bomba cerca, a punto de explotar.Y con ello lo que hay alrededor, convirtiéndose en mil pedazos que vuelan por los aires hasta perderse.
No puedo desgastarme con tu desgraciada forma de mostrarte ante mí. Pero es duro percibir que sólo eres tan ingrato conmigo, sólo tan déspota conmigo, sólo tan callado y cerrado conmigo.
Me intento decir que es tu problema, y no convertirme en lo que nunca quise ser. No entrar en la batalla de las lanzas y los cuchillos, de las groserías...y mucho menos en las faltas de respeto. Quiero pintarme de otra manera, y hace un tiempo que percibo mi silueta de espaldas y en relieve, caminando hacia el cambio y mirando hacia la luz, lejos de quien se empeña inconscientemente en hacerme daño.
Mis pasos retroceden a veces, otras siguen firmes adelante. Aún hay segundos en los que se paran y me giro para verte un momento más, guardarlo en la retina del recuerdo para cuando pases a la historia, para cuando no seas nada más. No puedo decir aún que me seas indiferente. No lo consigo a pesar de no haberte querido lo que suelo querer. Demasiado sensible para ser tan cojonuda. Demasiado sensible para haber perdido tanto. Pero me queda también la certeza de que soy una persona viva, a quien las cosas le duelen y le afectan. Y eso me convierte en alguien que siente más allá de lo que tú podrás llegar a sentir nunca. Mis emociones siguen siendo aquello que considero más mío, y que nadie logró arrebatarme. Vuelven a nacer aunque sean negativas, siguen estando siempre conmigo. Y eso me hace ser de carne y hueso frente a tu indiferencia. Y eso me hace saber que en mi esencia hay algo que sigue brillando, y que sorprende por su falta en la tuya.
Lo siento...Pero al menos he conseguido llegar hasta este punto.
.
Comentarios
Publicar un comentario