Mi vida fragmentada en fantasmas. Parte 1: el acosador

Ocurrió en aquella época en la que internet era un descubrimiento para mí. Le conocí por casualidad, no recuerdo bien en qué circunstancias. Recuerdo su edad en números. Su atención constante. Muchos meses hablando de cosas con un desconocido. Y ese desconocido comenzó a mandarme discos de música a casa en sobres marrones acolchados con una letra imperfecta y algo infantil. Luego mi móvil se cargaba de dinero a kilómetros de distancia, sin yo quererlo. Daba las gracias pero ya no me gustaba. No era pedido ni deseado. Era impuesto, por sorpresa, una forma de invadir la intimidad de mi hogar, las paredes de mi casa en las que entonces me sentía protegida. Demasiada información, demasiada confianza. Demasiado todo. Hasta ese día. Iba al hospital con mis padres, no sé a qué ni por qué motivo. En la imagen estamos los tres esperando esos ascensores grandes cuya puerta te engulle si no eres rápido al entrar y salir. Íbamos quizá a la planta de maternidad. Es una laguna más. Pero sé que en ese momento recibí un mensaje al móvil con un contenido que me asustó. Decía que estaba delante de mi casa, y la describía (no sé si con un poco de imaginación o realmente llegó a viajar) No sé si pretendía sólo eso, asustarme, o darme la impresión de que era todopoderoso y que mi vida no valía mucho en sus manos. Recuerdo que le enseñé el mensaje a mi padre y me tranquilizó. Me dijo: "si hace falta, tomaremos medidas legales" Me preguntó si tenía todo guardado: esos e-mails en los que se dedicaba a insultarme por mi indiferencia, llenos de ofensivas palabras, crueles, fruto de su incompetencia. Creo que acabó desapareciendo sin más, o probablemente llegué a cambiar mi número de móvil. Seguirá en alguna parte, pero ya no puede hacerme daño con su obsesión enfermiza.

Años después me doy cuenta de que no suelo recordarlo con frecuencia, como si aquella época no me hubiera pasado a mí. Intenté borrar toda huella en mi memoria, pero en ocasiones el fantasma se me aparece de nuevo y lo sacudo con un movimiento de cabeza. Después volví a sentirme estremecer de miedo en otras ocasiones, pero este fue uno de mis comienzos complicados, que quiera o no formaron parte de mi historia.

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