El paso

Pienso en los pasos que uno da cuando camina. Caminar siempre supone un "hacia delante" que puede ser ligero, o pausado, enérgico o cansado. Reconozco que en ocasiones me siento cansada, como si mis piernas dijeran "ya está bien de tanto andar" Son esos días grises, como hoy, en los que me angustia pensar que tengo que seguir mis propios pasos, a un ritmo concreto que se aleja de la realidad. Me presiono demasiado, quizá. Ayer una buena amiga me daba un consejo sabio: "respétate a ti misma, permítete pasar un tiempo de duda, de angustia, de dolor. Todo llega"

El título de esta entrada me lleva también a la idea de un puente. Mi vida ha sido hasta ahora como ese puente de madera inestable sobre el que le hablaba a él, que pasa deprisa por todo. Wilheim Reich hablaba de la forma, de las actitudes, no tanto del contenido (en el que yo tiendo a centrarme) Escribía: cuando un paciente llega a la consulta no importa qué nos diga, sino cómo lo diga. Hablaba también de las defensas y de la importancia de derribarlas para poder llegar al núcleo, siempre un conflicto infantil. Pero más allá de todo esto me quedo con una idea de Bucay: Que proceso indica, etimológicamente, tiempo y cambio. Por eso no puedo entender que no haya un proceso, que se pase de un estado a otro como el tiempo (ahora meteorológico) cambia de un día a otro. Hoy gris, mañana soleado. Nunca fue tan fácil para mí.

Por eso mi mente dice un "no" ante tus defensas. ¿Cuándo fuiste sosegado, maduro, estable? Te encuentro frente a mí (lo que tú has querido) con esa máscara de "no me importa nada" hablándome de nuevos proyectos (tal como te presentaste aquel primer día) habiendo olvidado que yo fui, probablemente, el proyecto más importante de tu vida (o al menos uno de ellos) y que yo requería (como el resto) tiempo, dedicación, planes de futuro, modos de llevarlos a cabo. Me dejaste en tu mente como una idea, sólo una idea sin desarrollar, que puede desecharse u olvidarse sin requerir una elaboración, un más allá, un planteamiento. Fui como esa idea que algunos hemos tenido de escribir un libro. Un simple "quiero escribir un libro" un simple "quiero estar contigo" Pero escribir un libro, estar con alguien, cualquier proceso en definitiva requiere de un plan de acción. Y se me viene a la mente aquello de "planteamiento, nudo, desenlace" Yo intenté explicarte eso de los pasos. Eso de no poder construir Roma en dos días. Pero claro, ¿quién quiere construir Roma? Se quedó sólo en monumentos derribados, en monumentos cuya finalidad es sólo observarlos. Tú querías ir a Roma por aquello de que es un lugar que nunca visitaste. Yo me figuraba Roma como aquel ejemplo de Freud: en los monumentos derribados se puede ver la estructura originaria, lo que fue esa ciudad, lo que fuimos. Tú quieres que yo vea en esos esqueletos que fuiste buena persona. Pero yo sólo veo destrucción de la mano del hombre. Lo que el no querer puede llegar a hacer.

Tiendes a forcluir, señor con alas para echar a volar. Tiendes al "fue y no fue" a un mismo tiempo. Incluso cuando tenías doce años sabías que los reyes magos existían y no existían, y vivías feliz sin aclarar esta duda. Para mí la vida fue más cruel. A los seis me dijeron claramente: los reyes son los padres. Y así, sin más, comencé mi vida adulta: mi primera decepción. Lo vi claramente. Siempre estuve empeñada en ver con claridad. Cuando la vista me empezó a fallar necesité encontrar mis gafas sin más preámbulo. A menudo suelo ponérmelas en la cabeza. Puede que en un intento de ver más claro todo aquello que tiene que ver con mis ideas. Tú ni siquiera llegarías a entender mi modo simbólico de ver el mundo. Yo no puedo vivir sin ello. Sé que, de fondo, nada tuvimos en común, excepto los besos y los cuerpos enlazados que ahora quieres dejar a un lado conmigo. Y me pregunto sobre qué. Sobre qué construir lo que tan fácilmente tu llamas amistad. Me dieron ganas de reír cuando nombraste a mis amigos y dijiste: "en ese plano quiero estar. Darte a partir de ahora sólo lo que ellos podrían dar" porque pensé: "ellos me dieron mucho más que tú como pareja. Tendrías mucho trabajo que hacer" Y como en este ejemplo todo contigo me parece ya ridículo.

Tengo otro modo: prefiero entender que la vida son ciclos. Que proceso implica experimentación, la vivencia del dolor, de la soledad, del cambio. Y su aceptación plena. Que es necesario tender un puente hasta llegar a tierra firme de nuevo. Tender un puente entre nosotros que implique pasar de un estado al otro. No se puede acortar el camino. Al menos yo no puedo hacerlo. No me parece sana la batalla cuchillo en mano, pero es necesario que el otro muera dentro para que renazca algún día con todo su brillo.

Alguien me habló una vez de este proceso en estos términos: "poder verte en lo alto de un día soleado" Yo tengo que mirar atrás para tomar impulso. Es la única manera que conozco. Negar significó estallar más adelante, más tarde, cuando uno cree que ha asumido por no querer ver, cuando uno cree que está superado por no haberse puesto aún manos a la obra.

Si pienso en mí me doy cuenta de que no puedo hacerlo. No ahora. Probablemente tampoco mañana. Quizá imposible dentro de meses. Necesito tiempo para que vayan muriendo las expectativas, las ilusiones que tú generaste para negarlas más tarde. Eso quedó ahí como un quiste, como una herida infectada por la decepción que tiene que ser abierta con cuidado y curada.

No me pidas ser lo que no puedes ser para mí. Tenemos un pasado que se me aparece ahora cada día acompañado de emociones diferentes. Prefiero hacerme cargo de ello, y utilizarlo para volver a aprender. Tú mismo dijiste: "ojalá fuera tan fácil" porque en el fondo sabes que no lo es. Pero limpias así tu conciencia, haciendo que no estuvo. Yo no tengo conciencia que limpiar y por eso te me apareces con todo lo que fuiste claramente.

No me pidas adaptarme a ti, porque primero tengo que adaptarme a mi ritmo. No llevo, como tú, el acelerador a fondo en la vida. No vivo sin vivir. Lo importante no es la meta, sino el camino entre medias. Y sólo ahí me encuentro. Déjame vivir ahora con mis padecimientos y mis preguntas en el aire. Déjame volar, porque lo merezco.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita