Nada
No me sale más dolor. Se me ha quedado dentro, tan enquistado. No me salen más lágrimas. He derramado todas y cada una de las que tenía. Si alguna llega a mis mejillas, se corta pronto. No hay forma de expresar totalmente cuántas cosas llevo dentro.
No me sale la alegría. No me sale gastar bromas, sonreír a la vida. Ni esa actitud tan positiva que todos parecen esperar.
No me sale olvidarte, no me sale tu recuerdo exacto. No me sale el silencio, y tampoco las palabras acertadas.
Sólo siento este bloqueo que me impide respirar, que me impide moverme por las calles, que me impide sentirme más allá de la decepción. Sólo siento tu ausencia a cada minuto del reloj. Sólo siento una pena tan grande que no puede salir por miedo a que el día se vuelva oscuro de repente.
No siento el sol de fuera, ni la temperatura primaveral de la que otros hablan. No siento la música, ni nada me consuela. Sólo siento que quiero estar sola. Sola y aislada. Sólo siento temor a enfrentarlo. Temor a dejarlo atrás, y a que siga estando. Sólo siento la necesidad de cambio. Pero no sé cómo ni cuándo.
No sé. El inconsciente sólo encuentra forma de manifestarse en esta frase. Y en los sueños, que me torturan por la noche con imágenes de ojos azules y múltiples hombres. El amor que nunca tuve sólo puedo vivirlo en mis sueños. Pero acaba al despertar y el día (otro día más igual) se impone con las dos caras de la moneda. Con el sol y la tristeza.
No me sale la alegría. No me sale gastar bromas, sonreír a la vida. Ni esa actitud tan positiva que todos parecen esperar.
No me sale olvidarte, no me sale tu recuerdo exacto. No me sale el silencio, y tampoco las palabras acertadas.
Sólo siento este bloqueo que me impide respirar, que me impide moverme por las calles, que me impide sentirme más allá de la decepción. Sólo siento tu ausencia a cada minuto del reloj. Sólo siento una pena tan grande que no puede salir por miedo a que el día se vuelva oscuro de repente.
No siento el sol de fuera, ni la temperatura primaveral de la que otros hablan. No siento la música, ni nada me consuela. Sólo siento que quiero estar sola. Sola y aislada. Sólo siento temor a enfrentarlo. Temor a dejarlo atrás, y a que siga estando. Sólo siento la necesidad de cambio. Pero no sé cómo ni cuándo.
No sé. El inconsciente sólo encuentra forma de manifestarse en esta frase. Y en los sueños, que me torturan por la noche con imágenes de ojos azules y múltiples hombres. El amor que nunca tuve sólo puedo vivirlo en mis sueños. Pero acaba al despertar y el día (otro día más igual) se impone con las dos caras de la moneda. Con el sol y la tristeza.
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