Cuadernos
Claro que he sido feliz. No pretendo nada, y mucho menos que te lleves una imagen de desgraciada. He sido feliz en muchos momentos, pero a veces (esto ocurre en la vida más de lo que nos gustaría) los momentos posteriores negativos sepultan a los positivos. No puedo decir que ahora te recuerde y sonría, pero no olvido nada de lo ocurrido. Eso te sitúa en un punto intermedio entre lo bueno y lo malo, entre mi duda y mi decisión. Entre la luz y las sombras, donde no hay un segundo más para permitirme esclarecer.
Íbamos a llenar cuadernos tú y yo ¿recuerdas eso? Páginas y páginas en blanco por escribir. Tantas que las tapas se desprendieron de su encuadernación. Íbamos a pasarlas una a una, despacio, poco a poco. Y ahora forman una gran masa de papel inutilizado. La sorpresa era el final, en el que me pedías que te pidiera otro cuaderno. ¿Cómo pedirte más hojas en blanco ahora? No sabría por dónde empezar a escribirlas. Las acabaríamos llenando de chorradas, de bucles sin sentido, de expectativas que en nada tienen que ver con la realidad. Sin embargo mi vida ahora es una página en blanco sin renglones concretos. Sin ninguna guía más que mi propia intuición, emoción, mi pensamiento también. Mi guía es mi cuerpo que me dice qué día es más propicio para dejar que los músculos se encojan de miedo o de frío, y permanezcan tumbados a falta de energía para la motilidad. O me dice que me levante una vez más a ver qué me espera.
Sólo puedo escribir tonterías. Tengo tanta confusión en mi interior que nada es como parece ser. Nada es tan claro como esas páginas en blanco que dejamos por escribir.
Íbamos a llenar cuadernos tú y yo ¿recuerdas eso? Páginas y páginas en blanco por escribir. Tantas que las tapas se desprendieron de su encuadernación. Íbamos a pasarlas una a una, despacio, poco a poco. Y ahora forman una gran masa de papel inutilizado. La sorpresa era el final, en el que me pedías que te pidiera otro cuaderno. ¿Cómo pedirte más hojas en blanco ahora? No sabría por dónde empezar a escribirlas. Las acabaríamos llenando de chorradas, de bucles sin sentido, de expectativas que en nada tienen que ver con la realidad. Sin embargo mi vida ahora es una página en blanco sin renglones concretos. Sin ninguna guía más que mi propia intuición, emoción, mi pensamiento también. Mi guía es mi cuerpo que me dice qué día es más propicio para dejar que los músculos se encojan de miedo o de frío, y permanezcan tumbados a falta de energía para la motilidad. O me dice que me levante una vez más a ver qué me espera.
Sólo puedo escribir tonterías. Tengo tanta confusión en mi interior que nada es como parece ser. Nada es tan claro como esas páginas en blanco que dejamos por escribir.
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