En este instante

Todo se desvanece lentamente alrededor. Fluyen las motas de polvo gris como caen las notas de una guitarra en un ambiente. El Ave Fénix esparce sus cenizas al intentar levantar las alas quemadas. Es tiempo de una cosecha que no llega. Diciembre con sus despedidas se está alzando sin quererlo y todo es un constante adiós. Me tumbo inmóvil sobre una cama. Sólo quiero sentir que aún estoy respirando y que mi cuerpo es algo más que un peso. Que aún estoy. Porque no me siento. Decides acercarte y mirar cómo el sol que yo no puedo ver está bañando mi rostro con miles de haces de luz transparente. ¿Puedes verme aún? Si me quedo un momento en tus ojos habré existido para siempre. No dejes de acariciarme. Sé que existo ahora porque puedo sentir tus manos sobre mi piel. Es tan agradable poder mover los labios para hacer que el aire entre mientras todo me aplasta. Es tan reconfortante no ser sólo un eco entre paredes vacías. No mires muy dentro. Aquí todo es oscuridad. No quiero arrastrarte conmigo, a ti que eres todo juventud, porque estaremos perdidos los dos. Ahora puedo hablar, ahora que estás cerca y que rozas tu nariz con mi mejilla. Ahora que sé que te importo puedo decirte que al final a nadie le importa nada. Puedo hablarte de cómo se siente cuando no hay nadie afuera. Cuando todos se preocupan a su vez de sobrevivir a sus miserias. Cuando todo lo de cerca es egoísta y efímero. Puedo pedirte que te quedes. Hundir la cabeza entre tus brazos y balbucear reflexiones a medias. Puedo decirte que te adoro, que no sabría qué hacer sin ti. Ahora puedo llorar, patalear, intentar respirar. Puedo escuchar tu corazón preocupado latir porque me sienta bien. Porque, ¿sabes qué? Ni tú ni yo existimos si no queremos ser. Yo no existo ahora. Tú existes e insistes para que yo pueda existir un poco más. Estás esperando que crezca pero yo solo quiero volver. Volver a flotar en las ideas y el vacío. Disfrutar de la nada. Dejarme morir un poco. Yo solo quiero desaparecer y tú me estás conteniendo sin querer. Me estás sujetando con fuerza. En este instante sé que eres mi hogar. Mi muro de carga. Y en este instante sé que estoy sola, que nada más allá de ti y de mí importó nunca, y que te quiero a mi lado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita