Cuando estás el mundo es más fácil. La vida se vuelve liviana. Una risa a destiempo vuelve para unirnos. Y sólo puedo disfrutar y olvidar. Disfrutar y olvidar. A veces estás, y están. En alguna parte todos ellos escondidos, al acecho para dar el golpe bajo. Ese que te pega en los riñones y te dobla por un tiempo. Pero tú lo consigues. Que todo parezca otra cosa. Que confíe todavía en las personas. Lo consigues y es por ti. Desde aquel día en que me diste la mano y decidiste caminar a mi lado. No puedo más que salir en tu defensa si los vientos soplan al contrario de lo esperado. Y querer lo mejor para ti. Y querer que te quieran. Que alguien quiera decirte lo mucho que vales.
D.
Me gusta cuando llegas porque apareces de repente avanzando desde el fondo, como si la cosa no fuera contigo hasta llegar a la mesa donde me encuentro. Nunca se sabe, quizá incluso te espere en la calle diez minutos mientras te tomas un café caliente y lees un cómic. O puede que aparezca yo del mismo modo...Todo tú a veces te me figuras como una bonita sorpresa. Me cuesta cuando te vas. Porque significa parar de reir un rato más de esta corta vida, dejar de verte reír a ti desde la espontaneidad y una pequeña complicidad impensable. Porque te largas sin más, sin darme dos besos.Ya te vale, señorito... Lo atribuyo a tu timidez, pero pareces salir huyendo de mi coche para refugiarte en tu espacio habitual. Me cuesta decirte adiós y no saber cuándo volveré a verte. Saber que te has convertido de la noche a la mañana en alguien a quien nombro en mi interior muchas veces al día. Bienvenido.
Comentarios
Publicar un comentario