Sueños rotos

Era la época en que escuchábamos Al Green cada tarde de domingo, en que descubrí a los Beatles y me regalaste por mi cumpleaños aquel cd de Aretha Franklin. Cuando mi voz sonaba al ritmo de los acordes de tu guitarra. Era la época de las tormentas y del sol que siempre salía. La época en que los dos deseábamos aún haber nacido en los 70, en que la conexión era nuestra filosofía y pasábamos las tardes escuchando a los Fleet Foxes mientras bebíamos té verde o una copa de vino tinto si había anochecido. Era la ropa volando por los aires y las risas. Las duchas de agua nunca demasiado fría ni demasiado caliente. Era cuando volaban ceniceros en mi imaginación a cada desvarío lingüístico. Cuando esperábamos ansiosos el fin de semana para pasarlo entre amplificadores, guitarras que cantaban a Jimmy Hendrix y reuniones donde todos sabíamos tocar algo sentados en el suelo. Era la etapa en la que yo aún tenía los sueños intactos y volábamos muy altos los globos cargados de pasado. Era cuando aún pensaba que tú serías mi salvador, pero me equivocaba en concepto porque los salvadores de vidas no existen. Era cuando todas mis ideas habían sido previamente tuyas. Cuando los relojes dejaban de marcar el tiempo, y el incienso llenaba los ambientes. Era cuando aún sentía que me querías. Y era feliz. Y quedó finalmente como un sueño roto por la luz de la mañana.

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