Sensación
Era simplemente extraño. Cómo se acercaba y se alejaba y siempre ahí: omnipresente. Era un misterio encriptado, de difícil lectura, demasiado cifrado como para echarle cuentas a esas horas. Era confuso y no pude recordarlo más allá de lo que quedó en el fondo. En esas horas oscuras en las que todo se esconde. En esas horas en las que nada existe, en las que despertarse es contemplar las rayas de una colcha de algodón tan cerca de la pupila...cómo caen las luces en la habitación vacía, cómo te ha podido el despertar inoportuno de una turbulencia enmarañada. Puedo quedarme aquí horas, o días, o una eternidad si ésta existiera. Puedo estar tan queda. Tumbarme sobre el suelo de tarima claro y frío a verse proyectar la luz. Puedo estar en la penumbra por haber pasado el día. Era confuso, raro. Un idioma que no hablo y que entonces se aparecía ante mí como tan fácil de pronunciar, de cantar. Un lenguaje distinto y cercano. Unos ojos dilatados por la falta y la sorpresa.
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