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Ni más ni menos

Ni más que ayer ni menos que mañana. ¿Contenta? ¿triste? ¿sabia? Han llegado ya las noches de verano, y surcamos una carretera oscura a gran velocidad, descapotados mi pelo quiere volar hacia arriba, como si no existiera la gravedad. Después de haber sentido por fin algo de fresco en mi piel tras un día demasiado caluroso, escucho la versión de una canción ya conocida y no la disfruto. No consigo disfrutarla por el lugar al que me lleva, donde las paredes me aprisionan aún hasta conseguir ahogarme en algunos momentos. Y entonces llega ese momento de la conciencia del paso del tiempo, dejando un sabor agridulce en mi garganta y en mis lágrimas. El pasado, el presente y el futuro hilándose tan fino y a la vez tan separados e irreales todos ellos que no soy capaz de sentirme parte de ninguna historia en concreto pero sí me reconozco en todas ellas llorando y riendo, en ese marco general de los 23, de haber transcurrido al menos 5 años tras los cuales nunca pensé qué querría hacer. Tampoco...

Piscina salada

Estamos tumbados al sol. Dentro de poco nos llamarán los pegatinas. Pero se está tan bien así, a tu lado. Me despiertas los instintos más salvajes. Dios mío, tu bañador es horroroso. Cuánto te quieres. Pero quedamos bien en el espejo. Tú abrazado a mí por la espalda, yo riéndome porque siempre estás igual. No se te ocurra bajar así y sepárate de mí, que tus amigos ya se van corriendo de tu casa ante tu aviso de que estamos cansados y yo tengo que aguantar el cachondeo. Los primeros meses. Te pregunto si estaremos así dentro de un año y me dices convencido que mejor. Y yo me río. No puedo parar de reirme contigo. Tengo la teoría de que las avispas van a ti porque por dentro eres tan dulce como la miel. Cariñoso y nervioso. Nos reímos leyendo preguntas y respuestas de adolescentes. A veces parecemos dos niños. Pero estás leyendo y nos reímos. Cada día pienso que hacemos una buena combi. Es todo muy distinto a otras historias. Yo te enseño cosas: el signficado de ciertas palabras, cómo co...

Cepillo de dientes

Así, como quien no quiere la cosa, te acabas de acordar (memoria de pez) de que hoy decidiste porque sí comprar dos cepillos de dientes en vez de uno. "Por cierto, te he comprado un cepillo de dientes, porque como te quedas tantas veces en mi casa, para que tengas uno aquí" Y mis defensas contestan sin hablar "joder, otra vez con los putos cepillos de dientes. Se comienza por eso, luego la toalla para ti, luego las zapatillas...y dos meses después me estás pidiendo que pase menos tiempo en tu casa. Otra vez no" Pero mi cara sólo puede reflejar perplejidad y hago eso...eso de enrollarme como un ovillo sobre mi propio cuerpo, de esconder la cabeza entre las sábanas, como si estuviera cansada. Y tú, que me captas ya todos los gestos de tanto como me miras al día, por pura probabilidad te has dado cuenta de que lo he hecho, eso de esconderme ante algo. Tu cepillo de dientes me da pavor. Y sólo se me ocurre preguntarte el color...¡el color! no vaya a ser que sea verdad e...

Nudo

Me pregunto dónde coño están las puntas de ese nudo. Qué guarda dentro la maraña y por qué vuelve a figurárseme como una enorme bola de hilos enredados, como un grito hacia fuera que sólo se escucha dentro. Hace tiempo que él me dijo que yo era quien estaba rebotando en las paredes opacas de una enorme bola de cristal con un agujero en el techo que no encontraba. Creo que llegué a superar en parte esa imagen de mí, pero vuelven otras a joder con su estacada habitual y yo...yo, como no sé hacerlo de otra forma, me paralizo ante mí misma. Debería pensar...qué fácil decirlo. Tendría que encontrar un hueco para poder reflexionar. Mi pasatiempos favorito ahora parece no llegar nunca, ni encontrar su tiempo necesario (porque pensar no es solamente darle vueltas a la maraña, sino mirarla desde diferentes perspectivas, palparla, olerla, visualizarla en todos sus posibles cambios para encontrar la pista que haga que lo que guarda no estalle) Hace tiempo que las cosas han cambiado demasiado. Y m...

Viajar contigo

Quiero viajar contigo y cuento los días que aún nos quedan con la ilusión de quien estrena nuevo estado y compañía. No quería creerte, pero ahora me descubro echándote el pelo hacia atrás, despejándote los ojos para mirarlos directamente y sonreírles. A ellos, con ellos, a lo que hay dentro. No puedo parar de abrazarte y darte besos, como si fueras un tesoro bienhallado, como si fueras un regalo en Navidad del que nadie te avisó ni lo esperabas. Me dices en voz queda que no nos pasarán todas las cosas que yo llamo mis recuerdos. Te pregunto si te suena extraño todo eso y me contestas que he tenido mala suerte, y que hay cosas que suceden porque otras tienen que venir. Me devuelves a la realidad de una pareja al avisarme de lo malo que vendrá, pero me dices que no me preocupe por ello antes de tiempo, y sobre todo que lo sabremos arreglar. Y puedo dormir en calma. Conmigo misma, con el mundo, contigo, con lo nuestro. Puedo hablar en plural y desear mantenerlo en el tiempo, y apostar arr...

Eclipse lunar

Estás de pie ante mí en la cocina. Me hablas sin parar sobre aspectos de negocios que no consigo entender del todo, pero lo intento. Me distraen tu pelo rubio, tus pies descalzos, tu forma de mover la sartén para que no se queme el contenido, la facilidad con la que echas el aceite en la cazuela mientras haces otras muchas cosas a la vez. Quizá lo más complicado es que estés, después de un momento en que te he soltado a bocajarro tantas cosas sobre cómo me siento. Me distrae tu altura y pienso por un momento que no debo dejarme llevar por esa sensación de desamparo para verte más grande, porque tú eres antes que nada un compañero que se ha cruzado en mi camino sin esperarlo, alguien que me escucha y que me apoya, y a quien yo escucho hablar ilusionado del futuro. Te digo que mi palabra favorita es optimismo, quizá porque la siento tan inalcanzable por momentos, quizá porque la anhelo como a tantas otras cosas que nunca ocurrieron. Pero en ese momento, sentada en una silla blanca que no...

Alfombra

Ya lo intuía, eso de estar quizá metiendo debajo de una alfombra toda la mierda para no verla. Intuía que de algo me estaba defendiendo últimamente, y hoy de repente no puedo parar de llorar con la misma intensidad de hace unos meses. No me concentro estudiando, y casi me veo obligada a paralizarlo todo. Hoy no puedo. Sabía que en ocasiones aún te echaba mucho de menos. Esperaba que no volvieras, demostrarme a mí misma que estabas superado. Pero hoy siento que quizá no pueda superar algo así nunca, y me vengo abajo con toda mi capacidad de seguir adelante. Son malas horas de un domingo que no puedo llenar con nada más que esta sensación de pérdida, soledad y cansancio. Y me resbalan, sin yo quererlo, una detrás de otra por el rostro, el agua salada, los recuerdos, lo que llegué a creer de nosotros, la ilusión, la vida...se me van. Y vuelvo a sentir que no puedo permitírmelo. Me pregunto qué haré. Si caigo de nuevo, cómo lo haré. No puedo una vez más. No puedo. No puedes serme indiferen...