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Ventana cerrada

Abrí una ventana para ti por la que nunca entraste. Pretendía que aquello fuera nuestra libertad, pero no pudiste (o no quisiste) cogerla. Nos manteníamos a base de ataduras, y creíamos funcionar bien hasta que empezaron a ponerse en nuestros rostros. Hoy decido cerrarla, porque no tiene sentido que la abra para alguien que no puede valorar el aire puro. Hablabas tanto de oxígeno y el aire en los pulmones...y te mataban mis caladas de humo. No sirve de nada poner en palabras lo que ya fue. Lo pienso a veces, cuando el sol me recuerda que te fuiste y que no hay retorno a lo que se consigue olvidar. A veces te defino como una tortura, otras como un sueño. Fuiste las dos a la vez y es cierto: lo idílico no es tan idílico. Cuando se trata de humanos es mejor vivirlo desde ahí. Endiosar siempre es algo peligroso. Como y consigo olvidarme de ti por un momento. Pero te me apareces en la amargura de no ser capaz de contestar a un mensaje con el que quiero decirte algo importante. Parece que la...

Botellas de agua

Abro la nevera en el silencio de mi casa, por la que me muevo a mis anchas cuando no hay nadie. Pienso en lo mucho que deseo vivir sola, experimentarme a mí misma y llenar de mí la ausencia de ruidos. Fumar un cigarro, hacerme un té, encender incieso y llenar cada rincón con ese aroma. Al hacerlo encuentro varias botellas de agua con vuestros nombres: Javier, Carmen, Patri...pero ninguna mía. Entonces me digo a mí misma: ¿dónde estoy? Tengo dos botellas y ninguna está entre las vuestras. Caigo en la cuenta: suelen estar en mi habitación. Una de ellas visible, pero intocable, siempre a mano. La otra guardada en el bolso que suelo llevar, siempre oculta. Ésta aparece de vez en cuando en otros lugares y me sorprendo de verla. Suele estar poco accesible. Entonces me digo a mí misma que paso mucho tiempo a solas en mi cuarto, y que lo disfruto más que cualquier otro tipo de interacción. Y también me figuro que soy como mis botellas de agua: dos caras de una misma realidad, siempre conmigo.

Fantasma

Ella se acerca por la espalda. Lleva un cuchillo en la mano que acaba de coger de la cocina, tras remover cajones buscando algún instrumento que le sirva para un fin que no sabe concretar. Lo ha hecho sin hacer ruido, para que él no pueda notar su presencia allí donde no la imagina. No le puede ver el rostro. Dicen que cuando no miras a alguien es más fácil matarlo a sangre fría. Ella tiene las manos frías, sí, pero el corazón caliente. Y le arde tanto en esa escena que decide dar un paso más, dejando cada cosa donde estaba antes de su aparición. Se dirige lentamente hacia el salón, donde él, sentado en una silla se concentra sobre ideas a las que ella no tiene acceso. Su nuca blanca le da la bienvenida. Desde atrás podría abrazarle por el tronco, girarse hacia sus labios y besarle una última vez. Podría hablarle del amor y sus consecuencias. Podría hacer que se girara y la mirara, adivinando la emoción en sus pupilas dilatadas. "No mancha lo que no es real", se repite mientr...

Sin límites

Yo hubiera querido ser aquella chica que se colaba por la ventana de un sótano para experimentar una vida adulta a escondidas. Hubiera querido acercarme a ti y saborearte, olerte, tocarte. Que te aproximaras a mi cuerpo aún sin estrenar para vivir en una misma noche la novedad y la pasión una y otra vez. Hubiera querido ser tu primer beso desnudos en el calor de la adolescencia. Pero llegué mucho después. Cuando tu vida había cambiado demasiado, cuando yo había dejado de ser una niña años antes. Estábamos compartiendo una cama después de unos cuantos meses imaginándonos, anhelándonos en la distancia. Estábamos lejos de todo, y en silencio se juntaron nuestros labios una vez más, y de repente estábamos enlazando los cuerpos, con manos ávidas. Mi instinto me llevó a comprobarte. Y en un momento tu piel rozaba la mía, tras una lucha entre sábanas y mantas donde encontrarnos sin hacer ruido. Nos tocábamos el uno al otro como en un sueño, a oscuras en medio de una habitación improvisada, ar...

Existencia

He querido morirme como forma de llevar el sufrimiento. He querido romper con todo lo que he sido. He renegado de recuerdos y convertido lo bonito en un borrón gris oscuro. He echado mis lágrimas en vasos hasta llenar cubos enteros de agua salada. He caminado sujeta en muletas falsas. He girado la cara al sol para no cegarme más. He querido decirme a mí misma que el amor es una farsa. He querido morir en el intento de abrirme la cabeza contra un muro, incapaz de aguantar la frustración de tu pérdida. Me he echado atrás en el camino y no fue para coger carrerilla. He corrido por muchas visualizaciones de mí misma. He escuchado lo que duele, lo que sorprende, lo que da más miedo. Me he visto temblando ante el deseo insatisfecho, paralizada al intentar hablar de ti. Me he sentido tan sola y abandonada, tan mal conmigo misma que buscaba cambiar mi nombre e irme lejos como única forma de renacer. He pensado en volver a lo inorgánico, a pertenecer, como polvo, a esta tierra que no pisaba fir...

Carta al vacío

Quizá cuando vuelvas a poner en palabras lo que fuimos, si es que algún día te sientes capaz de hacerlo, no tenga demasiado sentido el hablar de cosas que ya pasaron para mí. No podré explicarte en qué ha consistido todo este proceso que ha sido tan mío. No podré hablar de cada una de las etapas que he ido sintiendo en mí, en este cambio. Quizá sólo veas el resultado de miles de ideas, de asociaciones mentales, de falta de síntomas de algo que nos resultaba conflictivo y problemático. Y puede que incluso eso sea lo mejor: a veces pienso que los actos hablan más, y para llegar a los actos he hablado mucho. Pero el cambio no se puede explicar, ni se le puede dar forma. No tiene sentido volver a remover para ti lo que ya he removido dentro para escucharme. El objetivo no era excusarme ante ti, no era que todo cuadrara en tu mente (en todo caso, esa explicación es sólo tuya) sino que cuadrara para mí, como las piezas de un puzle que encajan a la perfección, como las piezas que había perdid...

Reflejos de ti

"y sigo hablando para ti...y digo "casa", y apelo a mi derecho a hablar...te doy una canción como doy el amor" Te sigo dando letras y canciones, poemas con palabras exactas, escritos que se amontonan en papeles de mi alcoba. Te sigo dando un recuerdo, un lugar en mi mente que bien mereces. Te doy las buenas noches al dormir, y los buenos días mientras tomo el café de la mañana, y mi canto por la casa a voz en grito, y mis lágrimas al escucharte. Te doy una sonrisa si te pienso. Un beso a tu imagen sonriente. Un guiño a tu risa. Un momento...a lo largo del día, que sigue estando reservado sólo para ti. Y en silencio, me acompañas aun distante en tiempo y longitudes. Te apareces en las noches del amante, en la luna llena, en las estrellas fugaces. Te apareces en las melodías que te remueven por dentro. Te apareces en la lumbre de un cigarro, en la llama de un mechero inagotable. Te apareces, inacabable, en un sentimiento que no extingue su lamento ni su dicha. En mis ...