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Puntos suspensivos

Ninguna pluma quiere escribir tu despedida. Ninguna emoción contenerla. No hay espacio que quiera recoger el eco de tu adiós. Ni oídos que quieran repetirlo. No hay manos que graben el tacto de tu piel sin ser real. Ni olfatos que puedan recordar tu olor si no es auténtico. No hay voz alguna que te nombre si no te has ido ya más de una vez. Ni hay palabras que transformen el sentido de tu vuelta. No hay pensamientos donde puedas quedarte y habitarlos, sin atisbo de temblor en la mirada. Ni sonrisas sin nublar que se mantengan, más allá del tiempo y la distancia. No hay certezas que me inunden si tú estás. Ni hay certeza de que tengas que marcharte. Entre tú y yo no hay más que recovecos vacíos, días desiertos, anhelos en silencio. Nimios movimientos entre dudas. Entre tú y yo no hay más que una idea fugaz: aquella de los puntos suspensivos.

Noche blanca

Es de noche pero las luces nos alumbran. Están detrás de todas las cosas. Detrás de tu nombre, detrás de la expresión de tus ojos, y de tu risa. Atraviesan los espejos y proyectan imágenes en las paredes. Atraviesan el humo de cigarros conjuntos. Atraviesan las piernas y los brazos, y aparecen en los besos y los labios. Más allá de ti y de mí estamos nosotros. En algún lugar infinito y eterno, intocable por el tiempo. Nos estamos mirando directos, con cada sorbo de vino. A nosotros, los que fuimos a través de discusiones y lamentos. Nos estamos hablando sinceros. Todo adquiere así un matiz distinto. Se me vuelcan las palabras y los gestos sobre un sofá cubierto de tu cuerpo. Me convierto en una bailarina entre las sombras y los ecos de momentos anteriores. En tu heroína y sedante. Soy alguien que no suelo ser en esa noche en blanco que parece haber llegado para ambos. Y me olvido de mi historia y de mis pactos. Me abandono con el fin de encontrarme al menos un momento en el propio dese...

Valores

Si hay algo que no soporto es la hipocresía. Sin embargo es algo que a menudo se manifiesta con dejar de mirarnos un poco el ombligo. He visto a personas que se hacían llamar amigos callando ante infidelidades. He visto a amigas que se acuestan con los novios de otras amigas. He visto a compañeras de estudio ponerte buena cara mientras te felicitan por una matrícula de honor y darse la vuelta diciendo que más la merecían ellas que tú. He visto a la gente pisotearse unos a otros para el beneficio propio. Mujeres poniendo zancadillas a otras mujeres por un hombre. Pactos de silencio rotos por el morbo del cotilleo. Hombres hablando de la mujer de su vida como una puta. Personas que dicen no ser racistas afirmando "que mi hija no se eche un novio negro" Y reuniones en las que se insulta a un extranjero por el hecho de serlo, camuflado con humor o con palabras puestas en boca de otros. Pero las mayores incongruencias las he podido escuchar y ver con el tema de la política. Y esta...

Cuándo vuelves

Te estoy esperando cada noche, aunque no lo sepas. Cuando camino por las calles miro constantemente a mi alrededor, por si aparecieras al cruzar la esquina o subido en algún coche, dirección al infinito. Husmeo en los olores, por si así sigo tu rastro, ese que me llevará hasta a ti. Y me gusta mirar en escaparates, por si te reflejas en ellos. Cuando me desnudo antes de dormir pienso en ti. Y el aire se carga entonces de aromas eróticos. Cuando cierro los ojos para tomar el sol tengo la idea de que al abrirlos estarás frente a mí. Y que en una noche de verano podremos tocarnos la piel, los labios, los silencios. No sé dónde estás, ni cuándo volverás, ni dónde te has metido. Pero los años pasan, el tiempo pasa, el espacio se hace cada vez más pequeño, mi cuerpo se resiente de demasiadas caricias en desvelo, de noches en blanco y luces de neón. No atino a adivinar si en realidad nunca llegaste a nuestra cita, o si es que me crucé contigo sin mirarte a los ojos siquiera, o si se me pasó q...

Demasiado grandes

Te recuerdo de vez en cuando, ahora que está pasando el tiempo y las heridas van cerrándose por dentro. Recuerdo tu risa, tu cercanía física, tu pelo cayendo sobre los ojos. Recuerdo nuestra primera foto, nuestras miradas en ella. Todas las ilusiones que rompimos, no sé cómo ni por qué. Recuerdo que estoy lejos de ti, que así lo he decidido después de tanto encuentro y desencuentro. Que has sido importante por todo lo que aprendí que no me dabas y que yo necesitaba. Que nadie me quitará el mes de mayo, ni junio, ni el verano. Que descanso la cabeza sobre una almohada tuya, pero que ya no te pertenece. Fui, como esa almohada, una más de tus posesiones. Quise alzar la voz para que escucharas, para que te dieras cuenta de que aún seguía estando cerca de ti. Pero se confundió con el resto de ruidos que te empeñaste en poner entre nosotros. Me acuerdo de aquel chico joven y vivaz, de aquel loco que conducía casi sin mirar adelantándose a la vida. De aquel que hacía los coros en canciones a ...

Romper a llorar

"No supe qué decir, al verte ahí, mirándome sin prestarme atención"... ...Sólo pude darme media vuelta, llaves en mano, hasta el cuarto de baño de tu piso. Y encerrarme allí, hacerme un ovillo en el suelo, aguantando las naúseas de quien siente que todo está perdiéndose en el aire de noviembre. Con un cigarro entre mis dedos, las piernas juntas y flexionadas en un abrazo necesario (un abrazo sólo para mí) rompí a llorar en silencio. Eran ese tipo de lágrimas que caen en cascada, y sin mayor esfuerzo surcan las mejillas sin poderlas parar con ningún pensamiento. Todo era blanco: la luz que entraba por la ventana, el suelo de baldosas, las toallas compartidas, mi alma decepcionada. Pero se rompía en pedazos algo muy dentro de mí, como un jarrón estampado contra una pared o un muro de cemento que se alzaba en mi mirada. Consumí más dosis de nicotina de las que son habituales, y más pañuelos de papel de los que hubiera querido entonces. Consumí el tiempo y la distancia que había ...

Utópico

No lo entiendo. Los roles, las personas...no cambian gratuitamente. Unos años más tarde seguimos discutiendo, como en aquella época en que éramos pareja (tan lejana) y no nos aguantábamos demasiado. En cualquier caso me doy cuenta, mientras te escucho al otro lado de la línea, que simplemente ahora no estoy para aguantar tanta tontería, y que por fin no es un problema grave si te cuelgo el teléfono (harta de oír comentarios que no me cuadran conmigo) Así que lo hago, sin más. Maldita culpabilidad de lo que está bien o mal respecto al hacer, que siempre llega dos minutos más tarde para interrogarme. Si esta culpabilidad no existiera, cada uno haríamos lo que quisiéramos (qué liberador por una parte) pero estaríamos jodiéndonos unos a otros sin más miramiento (qué putada lo socialmente correcto) Yo tan sólo pretendo que las personas sean claras conmigo, que no me creo ya el "qué tal estás" de algunos, sin mayores intenciones. Yo sólo pretendo que me digan qué quieren si me llam...