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Notas suspendidas

Averiguar lo que tú eras no es fácil. Está condensado en ti todo lo que no pudo ser tramitado, y por eso no me abandonas. Por eso, si en algún momento siento que puedes irte, te agarro con todas mis fuerzas. Porque si te fueras tú se iría quizá mi pasado contigo. Lo que fui, lo que pretendía ser. Lo que me mantuvo en pie. Y acepto la idea de que ya no existes como yo te conocí. Que esa persona murió en algún punto, asfixiado por las circunstancias. Sin embargo, dentro de mí intento encontrarte una y otra vez. Por ver quién quise ser. Por entender algo. Sólo una pequeña parte, sólo entender qué eres, quién eres, quién era yo entonces y quién soy ahora. Nunca se me dio muy bien el juego de las siete diferencias. Cada uno de nosotros parecíamos demasiado iguales. Hubiera querido esa singularidad. Intenté encontrarla brillando, pero las luces de noche se apagan y las bombillas se agotan, y las luces de neón se fundieron en sus propios matices de color. No sé cómo hablarte dentro de mí. No ...

Panta Rey

No sé por qué la risa de un niño me hace sentir que la vida tiene su parte feliz. Cuando me encuentro peor, en esos días de confusión, los niños me alegran el momento. Ante ellos me transformo y vuelvo a mi parte infantil, esa que guardaba la tristeza para cuando fuera mayor. Intento que todo se convierta en una fiesta, que se ilusionen con los pequeños detalles, que aprendan mediante el juego, que consigan apreciarse. Intento decirles que los adultos están para protegerlos, que serán grandes personas y que deberán luchar por ello. Intento que la fantasía se multiplique y que no agoten sus días transparentes con ninguna emoción contradictoria. Si en los cuentos aparecen brujas, prefiero saltarme esa parte porque no sufran. Lo que tenga que venir, irá llegando sin esperarlo. Así que considero un error la forma en la que ahora se acorta la infancia en pos de una moda o de un deseo de crecer. Y menudo error meterse a querer con quince años. Nadie dijo que crecer fuera fácil, y deberían av...

La mujer en la ventana

Todavía soy aquella que dice en las fiestas que tiene 23 y lo hace sonriendo, pero lo cierto es que en las fotos me noto la piel distinta, cambiada, cual serpiente que muda de casa. He ido dejando tantas escamas como espinas, para convertirme en pájaro y rosa, y cumplir aquello de "días de vino y rosas" He perdido capacidad de respirar y a veces me gusta dejar mis pulsaciones al mínimo para notar que, incluso en el peor de los casos, me mantengo con vida. Una pequeña caída y después, arriba. Aún hay días en que me asquea lo que veo a mi alrededor. Gente que viene y que va, que pasa sin ton ni son, que se pegan como lapas y te absorben sin haberlo percibido. Gente que pensará de mí que exploto mi vena paranoica o que soy mala persona, o que me hayan tomado por tonta e intenten ocultar la verdad a unos ojos que todo lo escrutan sin ninguna compasión. Precisamente porque siento dentro más que otros, mis sueños se agitan cuando menos me lo espero y me despierto angustiada por la ...

Ni más ni menos

Ni más que ayer ni menos que mañana. ¿Contenta? ¿triste? ¿sabia? Han llegado ya las noches de verano, y surcamos una carretera oscura a gran velocidad, descapotados mi pelo quiere volar hacia arriba, como si no existiera la gravedad. Después de haber sentido por fin algo de fresco en mi piel tras un día demasiado caluroso, escucho la versión de una canción ya conocida y no la disfruto. No consigo disfrutarla por el lugar al que me lleva, donde las paredes me aprisionan aún hasta conseguir ahogarme en algunos momentos. Y entonces llega ese momento de la conciencia del paso del tiempo, dejando un sabor agridulce en mi garganta y en mis lágrimas. El pasado, el presente y el futuro hilándose tan fino y a la vez tan separados e irreales todos ellos que no soy capaz de sentirme parte de ninguna historia en concreto pero sí me reconozco en todas ellas llorando y riendo, en ese marco general de los 23, de haber transcurrido al menos 5 años tras los cuales nunca pensé qué querría hacer. Tampoco...

Piscina salada

Estamos tumbados al sol. Dentro de poco nos llamarán los pegatinas. Pero se está tan bien así, a tu lado. Me despiertas los instintos más salvajes. Dios mío, tu bañador es horroroso. Cuánto te quieres. Pero quedamos bien en el espejo. Tú abrazado a mí por la espalda, yo riéndome porque siempre estás igual. No se te ocurra bajar así y sepárate de mí, que tus amigos ya se van corriendo de tu casa ante tu aviso de que estamos cansados y yo tengo que aguantar el cachondeo. Los primeros meses. Te pregunto si estaremos así dentro de un año y me dices convencido que mejor. Y yo me río. No puedo parar de reirme contigo. Tengo la teoría de que las avispas van a ti porque por dentro eres tan dulce como la miel. Cariñoso y nervioso. Nos reímos leyendo preguntas y respuestas de adolescentes. A veces parecemos dos niños. Pero estás leyendo y nos reímos. Cada día pienso que hacemos una buena combi. Es todo muy distinto a otras historias. Yo te enseño cosas: el signficado de ciertas palabras, cómo co...

Cepillo de dientes

Así, como quien no quiere la cosa, te acabas de acordar (memoria de pez) de que hoy decidiste porque sí comprar dos cepillos de dientes en vez de uno. "Por cierto, te he comprado un cepillo de dientes, porque como te quedas tantas veces en mi casa, para que tengas uno aquí" Y mis defensas contestan sin hablar "joder, otra vez con los putos cepillos de dientes. Se comienza por eso, luego la toalla para ti, luego las zapatillas...y dos meses después me estás pidiendo que pase menos tiempo en tu casa. Otra vez no" Pero mi cara sólo puede reflejar perplejidad y hago eso...eso de enrollarme como un ovillo sobre mi propio cuerpo, de esconder la cabeza entre las sábanas, como si estuviera cansada. Y tú, que me captas ya todos los gestos de tanto como me miras al día, por pura probabilidad te has dado cuenta de que lo he hecho, eso de esconderme ante algo. Tu cepillo de dientes me da pavor. Y sólo se me ocurre preguntarte el color...¡el color! no vaya a ser que sea verdad e...

Nudo

Me pregunto dónde coño están las puntas de ese nudo. Qué guarda dentro la maraña y por qué vuelve a figurárseme como una enorme bola de hilos enredados, como un grito hacia fuera que sólo se escucha dentro. Hace tiempo que él me dijo que yo era quien estaba rebotando en las paredes opacas de una enorme bola de cristal con un agujero en el techo que no encontraba. Creo que llegué a superar en parte esa imagen de mí, pero vuelven otras a joder con su estacada habitual y yo...yo, como no sé hacerlo de otra forma, me paralizo ante mí misma. Debería pensar...qué fácil decirlo. Tendría que encontrar un hueco para poder reflexionar. Mi pasatiempos favorito ahora parece no llegar nunca, ni encontrar su tiempo necesario (porque pensar no es solamente darle vueltas a la maraña, sino mirarla desde diferentes perspectivas, palparla, olerla, visualizarla en todos sus posibles cambios para encontrar la pista que haga que lo que guarda no estalle) Hace tiempo que las cosas han cambiado demasiado. Y m...