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El punto de no retorno

Reflexionar sobre un punto de no retorno. Reflexionar para llevártelo contigo, adonde quiera que vayas en tu próximo paso hacia delante. Soy una persona dinámica, de constantes cambios y movimientos. Tomo mi vida como un tablero de ajedrez en el que mover una pieza significa ganar o no una partida. Pero no hay vencedores, sólo personas que se quedan en el camino o te acompañan. Superaciones y recaídas. Cayendo lentamente de nuevo. Esto no termina, pero a veces creo que soy yo quien se lo busca. Me pregunto cuántos pasos en falso di sin darme cuenta. Cuántas veces meto la pata en el charco, y si responde a un deseo de mojarse por tener alguna sensación aunque sea incómoda. Lo que más miedo me da es dejar de sentir. No poder seguir. No poder volver. Encontrarme en un callejón sin salida aparente. Pero me digo que sólo hay que leer el cartel de exit para encontrar la puerta adecuada, y al cruzarla no mirar más atrás, ni decir adiós por lo que pudiera pasar. Lo que pudiera pasar es mi torm...

Canción. 26 marzo 2011

Cuando la vida se te escapa en una historia, cuando la mente y la memoria no son capaces de olvidar. Cuando te marchas sin decir adiós, sin mirar atrás. Cuando me faltas... El mundo gira sin cesar y todo sigue estando igual. El mismo tú, lo mismo yo, pidiendo a gritos que no me olvides si te vas. Cuando la luna no brilla ya con tanta fuerza. Cuando tropiezas sin poderte levantar. Cuando me vienes como un fantasma a recordar que no hay dos sin tres, ni regreso del final. Cuando me asusta lo que veo que no acaba. Cuando la almohada ya no absorbe tus miradas. Cuando se escapa el suspiro que delata. Cuando el paraguas se cierra y cae la lluvia... Ya sólo puedo echar de menos tus palabras, vaciarme en cada acorde entre tus manos. Desear que tus labios pronuncien una vez más mi nombre en lo que escondes cuando no quieres hablar, donde no puedes callar. Y que vuelvas a decirme que te importo, cada día un poco más, y cada noche es más intenso cada beso que perdimos como un golpe más adentro. F...

127/200

Apareces con el gorro que compramos juntos un día, con tu camisa peculiar al fondo y yo, apoyada en la barra, hago como si no pasara nada. Ya no soy protagonista en esa situación, ni lo soy en tu vida, ni tú en la mía. Pero cómo decirte...siempre me traes a la mente una sensación familiar. Eres de esas personas que no son extrañas ni ajenas cuando ha pasado el tiempo, con quien se engancha fácilmente en una conversación sin finalidad concreta, con quien no se habla del tiempo sino de la vida, sin tener que contar historias de nada. No hace falta que respondas a muchas cosas. Me hice experta en leerlas en tus ojos, que me miraron muchas veces de múltiples formas. Busco el baño y me paras en un pasillo angosto en el que es imposible huir. Me paro a corresponder a los dos besos que me lanzas agarrándome del cuerpo, y sólo puedo sonreírte. Me extiendes el brazo por encima de otros para darme un proyecto vuestro y lo agradezco. La vida está hecha de detalles: el número 127 de una maqueta po...

Días contados

Y sucedió. Y no fue nada especial. Sólo una situación en la que se ponen en juego más cosas de las que queremos creer. Sin compromiso pero comportándonos como lo que no somos. La mente en blanco y tú preguntando "y ahora qué" y yo contestando lo primero que se me viene entre la nada. Para qué negarlo, fue diferente a todas las otras veces en que me he encontrado en algo parecido. Supongo que todo ahora es diferente, o que he aprendido a relativizar, o que el cambio se está produciendo en mí y ya no me juego entera, sino que aprendo a reservar mi propia parcela para mí. Eres el primero que quiere dejar las cosas claras, y quizá tu angustia (o eso que lo hace diferente a otras situaciones de tu vida) haga que te entre de nuevo la duda, y que te vayas más pronto que tarde. De cualquier manera, estará bien. Me preguntas cómo puedo cambiar el chip tan pronto y te digo "porque no hay aún implicación emocional" Me preguntas cómo puedo controlar ciertas cosas y contesto ...

Palabras al miedo

Si crees que te voy a guardar en la mochila como un peso más, estás equivocado. Si piensas que puedes entrar en mi vida y dejarme paralizada, no es cierto. Si tengo que cargar contigo te intentaré tirar en el primer contenedor que encuentre. Porque eres tan demoledor y asfixiante que así no puedo hacerlo. Si tuviera que fijarme en ti una y otra vez, me pasaría lo mismo que hasta ahora: que dejaría de vivir. Algunos pensarán que intentar saltarte sin tomar carrerilla es un salto al vacío arriesgado y peligroso. Pero para dejarme la cabeza no hace falta que estés tú, basta con llegar al muro y liarme a pegarle golpes con lo más valioso que tengo: todo lo gris que hay dentro, a lo que llamaré materia esta vez. He descubierto con asombro que no soy la única que charla de vez en cuando contigo. Que hay muchos que incluso deciden bailar un vals interminable teniéndote de compañera de viaje. Existir existes, y no puedo negarlo. Pero eres transitorio y efímero, un soplo de viento huracanado pa...

La respuesta

Hay una canción de Ray LaMontagne que dice tan solo "El amor no es la respuesta. La respuesta está dentro de ti" Y no hay mucho más que añadir a eso. Mientras la escucho todo tiene un sentido. Encontrarla. En un momento pensé que eras tú la respuesta a mi vida entera. Ahora descubro que me equivocaba, o al menos me equivoqué en ese momento. Porque en el fondo sigo sintiendo que algo de mí hay en ti y que algo de ti hay en mí. Supongo que como con otras personas, nos conformamos de algún modo interno. Y seguirás vivo en la medida en la que te sienta así en la distancia. Supongo que pensé en aquello de que eras el hombre de mi vida, y ahora me planteo la diferencia lingüística y simbólica entre "el amor de mi vida" y "el hombre de mi vida" Te llevarías las manos a los oídos si me escucharas decir esto, o negarías firmemente con la cabeza, lo sé. Pero también sé que llegaste para traer algo, que dejaste un poso importante y que no termina de írseme la idea. ...

Imagino

Imagino sentada tranquilamente en un sillón en la casualidad de que estuvieras en tu casa escuchando en ese mismo momento la misma canción que yo, contribuyendo a la idea de haber sido separados desde niños para juntarnos de algún modo a los veintitantos. Imagino que puedo hacer las mismas cosas que cuando tú estabas sin ti. Desayunar al sol un café y un zumo de naranja con un cigarrillo, poner música en mi ordenador de los artistas que compartíamos, bailar ante una canción con un ritmo que a ti te llevaría a moverte, escribir, pensar, relajarme en una mañana de domingo tras una semana complicada. Imagino que puedo estar sin ti, que puedo ser más allá de ti y de nosotros. Que guardo dentro de mí un núcleo inamovible que descubro con análisis. Me quito aquellas capas de cebolla de las que hablabas, para encontrar la verdad dentro de mí de todo aquello que me ocurrió y de mi forma de tomarlo y de sentirlo. Imagino que ya no estoy dentro de una burbuja rebotando de una pared a otra, sino ...