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Hoy he llorado con el bullicio de la gente de fondo. Los niños gritan en el parque porque llegó la primavera. Esos niños a los que pronto se unirá otro más. Tengo miedo. De desconocerte. De querer girar la mirada hacia ti, ya olvidada, demasiado tarde. De desencontrarnos. De perdernos. Tengo miedo de preguntarme quién eres, un día como este, cualquiera, a cualquier hora en la que ya no estés. Y quiero hacerte el amor hasta sentir que nunca te fuiste, que no vas a irte, que te quedarás. Que serás el mismo de hace años, que seremos los mismos. Extraños por descubrirse entre unas sábanas y mil besos a deshora. Tengo miedo de construir unas ruinas. De escuchar tan solo un eco de lo que fue. Hoy en la casa sin nombre estamos tú y yo. Abro la puerta al atardecer con las llaves que tú me prestaste y te encuentro en mitad de un piso vacío de pie, esperándome. Te sonrío y me acerco a ti con un hola entre los labios que taponas al besarme lentamente. Y no hay reloj, ni días, ni cambios. Solos tú...

Te siento como un latido dentro, un palpitar que va creciendo. Eres algo tan pequeño y grande, con tanta luz y tanta oscuridad. Tus ojos cerrados me recuerdan a un dormir lento y placentero que voy perdiendo. Un soñar con la vida y el calor. Un descansar sobre agua bajo el sol. Eres aún un pensamiento, una comunicación silenciosa. Un imaginar. Y te imagino descansando entre mis brazos y no hay regazo más sincero y honesto, ni lugar donde te vayan a querer más ni mejor. No habrá refugio de tus penas más allá de un hombro o dos, ni manera de decir si no es a través de tu propia voz. Y yo ahora intento ponerte palabras, palabras prestadas e inexactas que tú deberás encontrar entre un caos dialéctico, rápido y atropellado, desintegrado por el paso de los días y por las voces de otros que pretenderán imponerse a la tuya, que deberás alzar entre los gritos de quienes no saben hablar con la mirada. Hay muchas formas, cariño. Muchas formas. Pero espero que te deshagas de las mías para encontra...

Los otros

En mi vida sigo una serie de normas. La primera y más importante, intentar no hacer daño a los demás. Parece baladí, algo manido, pero poco usado en general. La segunda, no repetir. Y en esto incluyo estados, situaciones, ambientes, y sobre todo palabras o frases. También novios y recuerdos. Porque repetir no tiene nada de divertido. Menos aún si vemos escritas para otras personas las mismas palabras que un día se dirigieron a nosotros. Por ejemplo, en los apelativos cariñosos es muy poco creativo eso de traspasarlos de una en otra. Pienso: qué horror si mi novio me llamara igual que a la anterior, y a la anterior a la anterior...y así por los siglos de los siglos...al final casi tendría que llamarme mamá, y pretendo que incluso en mi estado esa palabra no se repita hacia mí (lo estoy viendo venir y no resulta halagüeño) Supongo que me entendeis en esto. Aunque no estoy segura de que todos nos paremos a pensarlo ante una nueva relación. Tendemos a lo ya conocido, lo familiar...el cereb...

Carta de una futura mamá

Llegaste a mí en otoño. Un poco antes ya estabas haciéndote hueco en mi vientre sin yo saberlo. No lo presentía. Unos días agotadores como no lo había experimentado antes y ligeros mareos que podían significar un exceso de tensión tan solo. Pero estabas ahí, enano, minúsculo. Una pequeña célula que empieza a dividirse y que resulta en vida. Nosotros te empezamos a pensar en verano, como un deseo de dar un sentido más profundo a nuestro amor. Como un proyecto de querer, educar, ser capaces, hacerte feliz e independiente, compartir, ilusionarse. No se puede explicar bien ese momento después de meses en el que supimos ambos que estabas formándote dentro de mí. Hacerse a la idea no es fácil. Pero me cambiaste el otoño y el invierno, quizá para siempre. Hiciste que empezara a disfrutar de la lluvia, de los días grises. Que aprendiera a seguir, a pesar del cansancio, del desánimo a veces. Trajiste sobre todo una alegría. Un algo grande, inmenso, un milagro en nuestras vidas. Trajiste un comp...

No entendéis nada

No entendéis nada. Los que os dedicáis a criticar sin saber, a juzgar a la ligera, a opinar según vuestro único punto de vista. Los que no sois capaces de empatizar. Los que no os conmovéis con cosas que a otros nos parten el alma. No entendéis nada. Los que nunca dudáis, los que pensáis que la vida será como vuestro antiguo proyecto. Los que esperais encontrar aún a la pareja perfecta. Los que creeis que el amor existe para siempre, o que aún existe el trabajo hecho a vuestra medida. Los que intentais convencer de lo contrario, los que decís "soy el mismo de siempre". Los que no llorais nunca. Los que pensais que un paso anterior a tener hijos debe ser firmar un papel que no vale para mucho. Los que os gastais un pastón en un televisor último modelo, y aparcais el coche ocupando dos sitios para que no os lo rocen. Los que amueblais la casa antes de tener las llaves. Los que hablais de edad para referiros a tal o cual persona. Los que lo pasais bien emborrachándoos hasta las ...

Yoga

Hace muchos, muchos años (aunque no los suficientes para olvidarlos) tuve una profesora de gimnasia en el colegio que me desanimó completamente a intentar siquiera practicar ningún deporte. Desmotivar es muy fácil, y hoy he conseguido perdonarlo por varios motivos. El principal: la superación personal y la erradicación total de la autolamentación. Lo fácil es no informarme sobre cómo conseguir que un niño ame aquello que hace, se le dé mejor o peor. Hacer que la palabra equipo no tenga sentido porque rompes con una regla fundamental en el deporte que es la de ayudarse unos a otros y apoyarse en los compañeros. Lo fácil es creerse superior en un aspecto y olvidarse de que el deporte surge en nuestra sociedad como una práctica que enseña múltiples valores, una actitud ante la vida, ante la propia salud y el propio cuerpo. Siempre pensé que quizá era sólo que no había encontrado mi deporte. Y hoy lo tengo claro. Cuando uno descubre algo que le gusta y se le da bien, y supera sus límites ...

TODO

Los muertos no necesitan aspirina o tristeza supongo, pero quizás necesitan lluvia, zapatos no pero un lugar donde caminar, cigarrillos no, nos dicen, pero un lugar donde arder. O nos dicen: espacio y un lugar para volar, da igual. Los muertos no me necesitan. Ni los vivos. Pero quizás los muertos se necesitan unos a otros. En realidad, quizás necesitan todo lo que nosotros necesitamos y necesitamos tanto... Si sólo supiéramos qué es. Probablemente es todo y probablemente todos moriremos tratando de conseguirlo o moriremos porque no lo conseguimos. Espero que cuando yo esté muerto comprendáis que conseguí tanto como pude. Charles Buckowski