Hoy he llorado con el bullicio de la gente de fondo. Los niños gritan en el parque porque llegó la primavera. Esos niños a los que pronto se unirá otro más. Tengo miedo. De desconocerte. De querer girar la mirada hacia ti, ya olvidada, demasiado tarde. De desencontrarnos. De perdernos. Tengo miedo de preguntarme quién eres, un día como este, cualquiera, a cualquier hora en la que ya no estés. Y quiero hacerte el amor hasta sentir que nunca te fuiste, que no vas a irte, que te quedarás. Que serás el mismo de hace años, que seremos los mismos. Extraños por descubrirse entre unas sábanas y mil besos a deshora. Tengo miedo de construir unas ruinas. De escuchar tan solo un eco de lo que fue. Hoy en la casa sin nombre estamos tú y yo. Abro la puerta al atardecer con las llaves que tú me prestaste y te encuentro en mitad de un piso vacío de pie, esperándome. Te sonrío y me acerco a ti con un hola entre los labios que taponas al besarme lentamente. Y no hay reloj, ni días, ni cambios. Solos tú y yo, así te veo. Así te quiero un momento más, solo un momento. El momento de una despedida que ha comenzado a reflejarse entre mis lágrimas. El adiós de dos manos que, unidas, comenzaron un camino que ahora extraño.
"Te quiero, mi vida. No me dejes olvidarte. No me dejes desoírte. No me dejes"
y no estarás ya tú, no seré más yo...cuando pueda pronunciar esas palabras.
Ángulos
Cuando te miro me siento una farsante. Siento que finjo desde hace años un papel que no me corresponde: el de sonreír alrededor, beber cervezas e intentar escucharte a ti a través de tus acordes. Nunca he sabido...ni lo sabré. No sé cómo acercarme, ni qué decirte, ni si debería decirte o callar como hasta ahora. Lo único que sé es que llego a casa cansada, pensando en ti. Y que desde entonces no ha habido un solo día que no te haya echado de menos hasta doler muy dentro. Siento que si vas quitando capas (capas que sólo tú podrías quitar) me verás queriéndote aún como el primer día. Y que llevo mi carga en silencio, mostrándome aquí y allá como si no hubieras existido, guardando celosa quizá los recuerdos de ti. Tu sonrisa aún es la mía, y mi felicidad estará donde tú estés. Podré conformarme y seguir si te veo alguna que otra vez, si me encuentro contigo en un gesto. Pero en realidad no hay más que hacer que intentar sobrevivir un día más, adaptarme a tu ausencia otra vez, como si estu...
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