Hoy he llorado con el bullicio de la gente de fondo. Los niños gritan en el parque porque llegó la primavera. Esos niños a los que pronto se unirá otro más. Tengo miedo. De desconocerte. De querer girar la mirada hacia ti, ya olvidada, demasiado tarde. De desencontrarnos. De perdernos. Tengo miedo de preguntarme quién eres, un día como este, cualquiera, a cualquier hora en la que ya no estés. Y quiero hacerte el amor hasta sentir que nunca te fuiste, que no vas a irte, que te quedarás. Que serás el mismo de hace años, que seremos los mismos. Extraños por descubrirse entre unas sábanas y mil besos a deshora. Tengo miedo de construir unas ruinas. De escuchar tan solo un eco de lo que fue. Hoy en la casa sin nombre estamos tú y yo. Abro la puerta al atardecer con las llaves que tú me prestaste y te encuentro en mitad de un piso vacío de pie, esperándome. Te sonrío y me acerco a ti con un hola entre los labios que taponas al besarme lentamente. Y no hay reloj, ni días, ni cambios. Solos tú y yo, así te veo. Así te quiero un momento más, solo un momento. El momento de una despedida que ha comenzado a reflejarse entre mis lágrimas. El adiós de dos manos que, unidas, comenzaron un camino que ahora extraño.
"Te quiero, mi vida. No me dejes olvidarte. No me dejes desoírte. No me dejes"
y no estarás ya tú, no seré más yo...cuando pueda pronunciar esas palabras.
D.
Me gusta cuando llegas porque apareces de repente avanzando desde el fondo, como si la cosa no fuera contigo hasta llegar a la mesa donde me encuentro. Nunca se sabe, quizá incluso te espere en la calle diez minutos mientras te tomas un café caliente y lees un cómic. O puede que aparezca yo del mismo modo...Todo tú a veces te me figuras como una bonita sorpresa. Me cuesta cuando te vas. Porque significa parar de reir un rato más de esta corta vida, dejar de verte reír a ti desde la espontaneidad y una pequeña complicidad impensable. Porque te largas sin más, sin darme dos besos.Ya te vale, señorito... Lo atribuyo a tu timidez, pero pareces salir huyendo de mi coche para refugiarte en tu espacio habitual. Me cuesta decirte adiós y no saber cuándo volveré a verte. Saber que te has convertido de la noche a la mañana en alguien a quien nombro en mi interior muchas veces al día. Bienvenido.
Comentarios
Publicar un comentario