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Háblame. No dejes de hacerlo. Aunque me calle. Respeta mis silencios. No utilices diminutivos. No me mires mucho rato. No me digas cumplidos. No te vayas. No me ilusiones. No te enamores. No me cambies. Sólo acariciame, hasta que pueda soltarme. Hasta que pueda dar rienda. No me ates. No quiero atarte. No quiero ahogarte. Me gustas tan vivo y latiente...Bésame. Pero deja que me evada un rato después. Deja que te sienta. Que te eche de menos. Verte imperfecto. Verte en la duda. Susúrrame algún día aquello del poema "mi estrategia es que un día, sin saber cómo ni cuándo, por fin, me necesites" No me invadas. Quédate. En tu espacio, el tiempo justo. Quiéreme. No dejes de hacerlo. No permitas que no pueda hacerlo. Túmbame a tu lado y abrázame el tiempo que me haga falta. Hasta que pueda dormir pensando que yo, que tú, que el que tú estés, que todo está bien. Que ya nada importa. Que no perderé. Que debo vivir. Que quiero seguir. Déjame a solas con mi maraña negra.

Imágenes

No le conozco. Aún no sé quién es. Se sienta a mi lado, muy pegado a mí. Es entonces cuando se quita las gafas de sol y llega a mi retina esa imagen, a la que mis ojos y mi cabeza dan la vuelta una y otra vez. Sus ojos sonrientes, llenos de luz, de vida, de energía, de un color gris azulado. Sus ojos cambian tanto como yo. Y me siento abrumada en ese instante eterno, mágico, de recuerdo. Ese extraño está días después penetrando en mis pupilas sin darme cuenta, de nuevo. Se mueve en la oscuridad pero decide encender una luz al fondo y acercarse una vez más. Su pelo despeinado cayendo ligeramente hacia un lado, sus ojos (...otra vez sus ojos), su piel blanca y sonrosada en las mejillas. Qué guapo estás, digo. Porque se me estaba escapando de los labios a la misma velocidad que su imagen entraba en mí y mis millones de neuronas la procesaban, activando quizá otras muchas que aún están acotadas por mi prefrontal. Y le muerdo la piel, porque no puedo soportar que algo me pueda gustar tanto,...

Montse

Querida Montse, donde quiera que estés, estas letras van dirigidas a ti... De alguna manera lo sabía. Había pensado en ti en esos días, sin motivo ninguno. Bueno, a menudo pensaba en ti. Te llevaba conmigo y eso me consuela ahora, saber que sigues a mi lado de alguna manera. Pero al enterarme esta mañana he sentido muchas cosas: he escuchado tu voz cansada al otro lado de la línea preguntando si yo era la psicóloga o la periodista. He sentido frustración por la cobardía de mi madre, que no devolvió la llamada a tiempo para que yo estuviera presente allí, con todos tus recuerdos en ese sábado de mayo. He seguido doblando un pantalón hasta decidir pararme porque la pena me ha invadido. Ahora se ha convertido en lágrimas que me hacen pensar en la vida, en las injusticias, en el aprendizaje y el crecimiento. De eso hablábamos, cuando tenías fuerzas para llamar. Siempre pasabamos al menos media hora conversando. No, no necesitabas un psicólogo. Tú eras fuerte. A veces más fuerte incluso de...
Sales muy guapo en las fotos. Te pusiste la perilla de otra manera que te favorece. Pero qué pena cuando me doy cuenta de que no puedo amar tu rostro ni un instante más, que lo que fue pasó, y que nos perdimos en alguna parte del camino mutuamente. No puedo decir que no siga pensando en ti de vez en cuando. Llegas desde el fondo de alguna canción y entonces el día se pone más gris y mis ojos más tristes. Supongo que siempre es frustrante lo que nunca pudo ser a pesar de los intentos. Supongo que aún guardo buenos recuerdos de un verano paseando en descapotable, junto a ti a todos los sitios, y siempre riendo los dos por algo. De verdad que lo siento. No haber podido más. Pero nunca estuve hecha, en realidad, para aguantar. Esta mañana te besaría una vez más con esta canción de banda sonora en el encuentro. Me despertaría junto a ti, te abrazaría, olería tu pelo recién lavado, tu piel morena. Te sonreiría una vez más, te gastaría cualquier broma por escucharte reír como un niño travieso...
"Solía vivir sola antes de conocerte" Pero a partir de aquel momento ya no pude más que sentir que éramos como un alma dividia en dos. Y cuando perdí tu parte me pregunté continuamente qué pasó. Vagaba por el mundo, desesperada, intentando encontrarte en un abrazo efímero, en un beso vacío. Pero no estabas ya. Nunca estabas en aquellos parques soleados, cuando sentía que no pertenecía a ninguna parte más que a la parte de tu alma que faltaba. Cuando caminaba sin rumbo y todo daba vueltas a mi alrededor, gritando en silencio tu nombre, del mismo modo que Eco se convirtió en el repetir de un lamento sin sentido, que nadie escuchaba. Tuve que mirar entonces dentro, y seguir tu consejo de que las respuestas siempre están en el interior. Y explorando las zonas más oscuras sólo podía encontrarte a ti iluminado. En los lapsus, en los sueños...como si fueras yo, sin serlo. Comencé entonces a ser esa persona que solía vivir sola antes de conocerte, y pasé a comprender que había otra ...

Lo siento

Tengo ganas de llorar. Y no me entiendas mal. Es sólo que siento una pena en el pecho, una angustia de la que es difícil hablar. Es sólo que pienso en cómo estarás, y te recuerdo besándome mientras sonríes, cuando yo ya estaba lejos de compartir esa felicidad. Dicen que uno debe mirarse al espejo y decidir, y eso hice. Pero me pregunto qué haces ahora, cómo te sientes, si piensas en mí o me estás olvidando. Si te habrás empapado en algún momento de mis labios, de mi cuerpo, de mi olor y de mi risa. Si echarás de menos mis caricias, la forma en que nos movíamos juntos cuando conseguíamos unirnos en aquella horizontal azul. Me pregunto si te estarás preguntando. Yo no tengo respuestas aún, y quizá nunca las tenga. Por eso quiero decirte que lo siento, que me perdones por huir así, pero necesitaba ver la luz de un nuevo día, y no podía hacerlo contigo de la mano.Me pregunto si conseguirás amar después de unas cuantas, como tuve que hacer yo al final. Si te habré marcado o ayudado a aprend...

Tu sonrisa

Cierro los ojos. Está oscuro aquí adentro. Muchas cortinas corridas, muchos símbolos sin traducir, muchas sensaciones incompletas. Volveré a cerrar los ojos. Sólo así, quizá hoy, pueda imaginar. Imaginar algo distinto. Una luz, un enorme foco de luz que alumbra mi cuarto de noche. Tu presencia. Tu cuerpo. Tus manos dispuestas a entregar. Tu voz incierta. Tu sonrisa. Tu sonrisa...abierta, cercana, sincera. Una promesa en el aire y la ausencia de certezas que me llevan hasta a ti. No puedo dejar de pensarte ahora. No quiero que se vaya flotando entre el humo esa imagen tuya, tan fresca, tan dulce, tan entera. No puedo dejar que me entorpezcan mis miedos, mis dudas, mis fantasmas. Quiero verte sonriendo para mí, poder acercarme a tocarte la piel y quemarme contigo. Perderme contigo. Encontrarme contigo. Y aún así...poder ser también sin ti.