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El viento a favor

Nunca fui de las que se lanzan a la piscina. Al menos no sin flotador. Esta vez es distinto. Voy a probar suerte. La sociedad en la que vivimos no nos ofrece más alternativas que lanzarnos como pajaritos recién nacidos. Intentar volar para poder caer o remontar. Ahora rompo el cascarón de la comodidad y me decido a empezar. A veces los años de formación parecen no ser suficientes. Dudas, miedos, angustias...de todo tipo. Pero si uno se da cuenta de que se le pasa la vida y nada ocurre, entonces tiene que ir a buscarlo. Ese encuentro al doblar una esquina, ese libro en el que empezar a escribir. Ese proyecto en el que poner todo su tiempo e ilusión. Sólo puedo agradecer a las personas que me animan, que confían en mí, que me dan el empujón, que están con su red dispuestos a recoger lo que quede por ahí si esto no sale adelante. Lo hago por mí, por tener una vida. Pero también por los otros, aquellos otros que no tuvieron la posibilidad de remontar, los que cayeron en picado ante sus aco...
Cuando estás el mundo es más fácil. La vida se vuelve liviana. Una risa a destiempo vuelve para unirnos. Y sólo puedo disfrutar y olvidar. Disfrutar y olvidar. A veces estás, y están. En alguna parte todos ellos escondidos, al acecho para dar el golpe bajo. Ese que te pega en los riñones y te dobla por un tiempo. Pero tú lo consigues. Que todo parezca otra cosa. Que confíe todavía en las personas. Lo consigues y es por ti. Desde aquel día en que me diste la mano y decidiste caminar a mi lado. No puedo más que salir en tu defensa si los vientos soplan al contrario de lo esperado. Y querer lo mejor para ti. Y querer que te quieran. Que alguien quiera decirte lo mucho que vales.

Espero

Gracias. por tu infinita paciencia cuando decido tumbarme a morir. El pelo echado sobre la cara, la luz apagada, el cuerpo sin fuerza, la mejilla contra el frío del parquet. Pero es que no puedo ser esponja y no cansarme. A veces solo quiero dormir. Espero que lo entiendas y me quieras, a pesar del vacío.

Se trata

Perdóname. He vuelto a mentirte cuando te he dicho que te quería mucho. Y ahora no sé cómo explicarme. Se trata de algo más que eso, y las palabras no apresan lo real. Se trata de tus ojos. De una mano en la cadera. Del reencuentro. Se trata de nosotros. De bailar en el salón. Se trata de lo grave del asunto. Del compromiso. De las cosas que llegan. De que me devuelvas la mirada sin girarte. De que me busques las vueltas para entenderme. De que estés, de que no te vayas. Se trata de algo más profundo, infinito, inabarcable. De un beso en el cuello, de un paso de gigante. De un armario repleto, del olor a bizcocho. De ese gesto cuando echas la cabeza atrás y la giras un poco para decírmelo. De un momento. De una vida. De lo que hemos construido.

En este instante

Todo se desvanece lentamente alrededor. Fluyen las motas de polvo gris como caen las notas de una guitarra en un ambiente. El Ave Fénix esparce sus cenizas al intentar levantar las alas quemadas. Es tiempo de una cosecha que no llega. Diciembre con sus despedidas se está alzando sin quererlo y todo es un constante adiós. Me tumbo inmóvil sobre una cama. Sólo quiero sentir que aún estoy respirando y que mi cuerpo es algo más que un peso. Que aún estoy. Porque no me siento. Decides acercarte y mirar cómo el sol que yo no puedo ver está bañando mi rostro con miles de haces de luz transparente. ¿Puedes verme aún? Si me quedo un momento en tus ojos habré existido para siempre. No dejes de acariciarme. Sé que existo ahora porque puedo sentir tus manos sobre mi piel. Es tan agradable poder mover los labios para hacer que el aire entre mientras todo me aplasta. Es tan reconfortante no ser sólo un eco entre paredes vacías. No mires muy dentro. Aquí todo es oscuridad. No quiero arrastrarte conmi...
Estábamos tan cerca. Tus ojos verdes viéndome por fin sonreír. Todo era tan efímero y tan real. Cortaba el aire la felicidad. Los mejores momentos son siempre sin palabras, o eso pensaba. Una imagen que ronda el recuerdo para siempre, imborrable. Eramos los dos. Juntos. Valientes. Enamorados...otra vez.

Dejar de ser

Te llamaba. Pero no había respuesta. A voz en grito, mi llamada y tu silencio. Cuántos pasos recorridos hasta aquí. Y ahora yo sola, en mitad de la nada, analizando el vacío inquietante que me está rodeando. Cómo decirte, cómo explicarte. Hay cosas que se captan, otras no tanto. Tu silencio era de esos que van creando huellas de barro. Pongo una canción de fondo que me hable y no la escucho. Como si todo hubiera perdido la voz y el sentimiento. Me gustaría latir contigo, vibrar por dentro, pero estoy llena de la nada y nada puedo ofrecerte más allá de unas palabras. Me duele por dentro, sí, me quema. Que la nada tenga tan poco que decir. Que el mundo alrededor sea tan poca cosa. Que no haya más que nada. Soy hija de la ilusión de crear, pero me abandonaron las ideas y las vueltas acabaron por marearme. Por eso me tumbo en este sofá a dejarme llevar por la oleada social de lo desolador. No sale el sol hoy. No sale el sol. No sale. Puedo intentarlo. Puedo ponerlo ahí si cierro los ojos. ...