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Lo que me salva

Lo que me salva...¿cómo decirlo? quizá no sea el CI, que no suele obrar milagros. Lo que me salva, de alguna manera, es mi capacidad de mantenerme a medias en los peores momentos, de callar cuando siento que puedo explotar, de llorar cuando estoy triste o siento miedo, de girarme hacia mí y preguntarme qué quiero realmente y seguir teniendo fuerzas para querer intentarlo, aunque sea difícil. Lo que me salva es ir poco a poco conociéndome, sintiéndome, identificándome a mí y a mi circunstancia. También tumbarme en un diván y llorar lo que creía que no merecía la pena. Soñar con que todo puede cambiar. Contar con vosotros. Saber que estais al otro lado del teléfono, o en la misma mesa que yo y mis problemas tomando cañas para pasar un buen rato, caminando a mi lado, manteniendo el tipo, hablándome con sinceridad desde lo que cada uno de vosotros sois. Lo que me salva es saber que todo pasa, y esa frase de que no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo aguante. Pensar que tengo toda ...

PARANOIA

Una idea. Un segundo. Ya está dentro. Y crece. Está creciendo. No puedes pararla. Todo es cierto, es cierto pero algo...algo no cuadra. Y no sabes si es lo que hay en tu mente o fuera, pero con urgencia quieres que alguien te diga si te estás volviendo loca o si es que ves la realidad de repente, una realidad escondida que se manifiesta en toda su crudeza. No es más que miedo. Un miedo extremo, imposible de controlar. Tu peor pesadilla de pronto ahí, rebotando contra las paredes de tu cráneo una y otra vez, flotando en el líquido raquídeo. Es ridículo. Es ridículo, lo sabes. Y piensas en todos tus antecedentes: alguien en tu familia quizá empezó por eso, por un momento de duda sobre el mundo que le rodeaba mientras intentaba darse una ducha para limpiar lo sucio que había en él. Y si abro la mampara igual todo cambia...y si sigo respirando así estaré hiperventilando y me habré provocado a lo tonto un ataque de pánico, imposible de frenar. Te dices: todo pasa. Todo pasa. No es cierto, n...

Tú.

Tú. No sé cómo expresarlo, pero verte me perturba el pensamiento. Me conduces a fantasear contigo en historias interminables hasta que desapareces de mi vista, con un acercamiento casi casto ahí afuera, pero el roce de tu mano en mi brazo durante un instante y esos besos distintos a los otros, marcados con tus labios en mi rostro, a modo de sello que perdura unas cuantas horas más...esos besos me hacen tiritar por dentro, querer seguirte en secreto por las calles a las que tú me llevaras, y cambiar el curso de la historia, convirtíendome en tu amante o en el motivo de tu risa, de tus miradas, de tu cuerpo. Me estoy volviendo loca, me digo. Y por eso le doy rienda suelta aquí, en este pequeño espacio. Aquí puedo decirme a mí misma que quiero una escena de película contigo como protagonista. Puedo decirme que ardo en un deseo físico y mental de tu cuerpo y tu sentido del humor. Que intento no mirarte demasiado para que no se me note. Pero cuánto querría un momento a solas, en una casa va...

Abstracto

Lo dibujé. De modo abstracto, con ceras manley, cubriéndolo todo de blanco para poder mezclarlo con ganas y movimientos circulares. Lo dibujé, a modo de experimento. Y de repente, todo mi caos interior cesó. Desapareció entre colores, tiempo y energía. Se diluyó en el papel. Y yo fui simplemente esa rosa amarilla que se hace un hueco entre colores imposibles en la naturaleza.

Cinco minutos

Escucho el Canon de Pachelbel y dejo que la luz penetre en mi interior. Me lleva a lugares donde nada se cayó ni se vio corrompido por las desgracias y el tiempo. Me lleva a la libertad de volar como un pájaro sin mano en la que posarse. Las praderas verdes, la alegría, la energía de vivir. Así me imaginaba yo la vida. Se me rompió la mía cuando él decidió jugar con el azar de la enfermedad y el vacío. Se me llenó de cicatrices el alma, de heridas sangrantes sin cura posible. Se me llenó de días grises. Y la realidad vino a ponerse delante de mí, cual fantasma. Le dije "pero tú qué haces aquí" y ya nunca más me pudo abandonar. He intentado correr para que no me persiguiera, guarecerme en lugares recónditos de mi imaginación. Poner un paraguas a modo de escudo, sacar espadas y luchar por hacer pedazos este mundo. Pero aquel fue el punto de inflexión para todo lo demás. Cuando me quise dar cuenta debía ser adulta, y me entró tanto miedo que no quise mirar. Entonces me calcé la ...

Pasos hacia atrás

No dos, sino cinco. Vaya...Casi hubiera preferido otra expresión. ¿Me pongo exigente y tiquismiquis si digo esto? Pero no sé, ya sabes que hay algunas que se quedan rondando en mi mente con mayor facilidad. Un error...No sé desde cuándo tú y yo fuimos un error. Está bien, nos equivocamos en ciertas cosas, pero no es para definirlo todo así a estas alturas. Creo que al final es imposible dar un paso atrás con cualquier cosa que hagas en esta vida. Creo que al final todo son pasos hacia delante, más bien. Pasos que se quedan en simples pasos, o actos que pueden ser una recaída o recordar a etapas anteriores. Pero ya sabes, ni siquiera el cangrejo camina hacia atrás, sino más bien de lado. Yo diría quizá es como rodear algo, dar vueltas sobre un mismo punto. Prefiero hablar de eso. Pero bueno... eso me suele gustar. Ahora no quiero pensarlo más.

Cuando la pareja no funciona...

A mí siempre me pasa lo mismo: me suelo hacer casi "experta" en aquello que en la práctica peor se me da. Hoy leía sobre la terapia de pareja, y parece relativamente fácil. Para empezar, cuando una pareja no funciona suele ser porque hay un exceso de interacciones negativas, y muy pocas positivas. Por tanto, lo primero que se fomenta es el reforzamiento positivo. Un ejercicio para llevarlo a cabo (que me gusta especialmente) es la caja de los deseos: se trata de poner en papelitos lo que a cada uno le gusta para que, llegado el día en que el otro te quiera sorprender, abra un papelito y realice aquello que tantas ganas tenías de hacer con él. Otra forma de hacerlo es fijarse, en la interacción diaria, en aquello que el otro miembro de la pareja realiza de manera positiva (no sólo respecto al otro, sino en general) Es decir, "volver a poner la atención en lo bueno del otro". Otro aspecto que es predictor de las rupturas es la forma en que se resuelven los conflictos,...