Sombras
Nos encontramos en aquel lugar. Los dos, de pie, cerca y lejos. En el lugar del abrazo se callaba el amor y el cariño, se buscaba el reencuentro. Me mirabas con tu azul infinito. Eran gélidos tus ojos, como un iceberg que no asoma. No llegaba el deshielo para ti. Al contrario, te empeñabas en acercarte a aquella ventana que dejaba ver el gris y el bajo cero. Yo miraba tu espalda tensarse bajo el jersey. Quería acercarme lentamente, darte un beso en el cuello, como antes, pero ya no era el tiempo. No hacía calor, no brillaba el sol, no era la edad. Todo quedó petrificado entre los dos entonces, como el silencio que expresa, las palabras que se ahogan al hablar, las ausencias a destiempo. Me dejaste allí en pleno abril, y yo solo quería sonreírte, coger tu mano entre las mías, besarte más a fondo, abrazar lo interno. Eras el inalcanzable, el incomprensible. Te dije: "acércate,no me des la espalda" mientras pensaba en el poema de Salinas que tan bien nos explicaba. Callabas, y sólo por eso añadí lo que me daba temor pronunciar (más rechazo no...):"déjame que te mire de cerca" Salvaste la distancia con dos pasos. Tus piernas eran más largas de lo que podía recordar. Tantas cosas olvidadas en un desván tan alto...Me sacabas la cabeza al abrazarme. Te sentía llorar. Tu pecho fuerte y ancho estremecido. "No quiero que tus ojos lloren. Tus ojos son lo único que veo con certeza. No me los nubles. No te los tapes ahora" Pero tus lágrimas caían sin quererlo. Derramabas el amor que te faltaba, mientras acunaba tus ideas en mi pecho. "No vuelvas a irte", te dije. Y en aquel lugar fuimos (sólo aquel día, sólo un momento) dos solitarios que se amaron sin saberlo.
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