Sudadera negra
Salias de la cocina con tu sudadera negra. Venías caminando hacia el salón. El pasillo estaba poco iluminado y ahí estabas tú, tan en lo tuyo. Yo estaba tumbada en el sofá. Te miraba por un momento y pensaba (siempre pensaba al hacerlo, cuando me entraba la intensidad) cómo me puede gustar tanto...y tú, ajeno a lo que despertabas en mi, seguías caminando. Yo sentía que iba a explotar de amor por ti algún día.
Hoy, a pesar de que ese amor no está más dentro de mí, ni te veo caminar por el pasillo de casa (aunque el recuerdo es tan real...) sigo viva y entera. Y abrazo ese recuerdo de ti con sensación de cariño y gratitud por haberlo vivido.
Te quise muchísimo. Y eso me hizo feliz durante un tiempo. Me bastaba mirarte para sentirlo.
Qué bueno que ahora no te veo. Quizá no habría podido soportar por un momento aquella intensidad, sin perderme de nuevo en tu sudadera negra y en tu cuerpo.
Comentarios
Publicar un comentario