Y no me puede doler más que se cierren los ciclos así, estos puntos de inflexión donde pende la vida de hilo y todo viene para irse. Tu inocencia, tu vida, mi historia y mis decisiones entretejidas hasta hoy, el día en que estás para decir adiós a este mundo hostil y ajeno. Y yo me rompo, o se rompe algo de mi contigo. Por qué. No puede ser. Y aquí estoy en esos días raros en los que solo puedo llorar y seguir siendo, más allá del tiempo y los acontecimientos.
D.
Me gusta cuando llegas porque apareces de repente avanzando desde el fondo, como si la cosa no fuera contigo hasta llegar a la mesa donde me encuentro. Nunca se sabe, quizá incluso te espere en la calle diez minutos mientras te tomas un café caliente y lees un cómic. O puede que aparezca yo del mismo modo...Todo tú a veces te me figuras como una bonita sorpresa. Me cuesta cuando te vas. Porque significa parar de reir un rato más de esta corta vida, dejar de verte reír a ti desde la espontaneidad y una pequeña complicidad impensable. Porque te largas sin más, sin darme dos besos.Ya te vale, señorito... Lo atribuyo a tu timidez, pero pareces salir huyendo de mi coche para refugiarte en tu espacio habitual. Me cuesta decirte adiós y no saber cuándo volveré a verte. Saber que te has convertido de la noche a la mañana en alguien a quien nombro en mi interior muchas veces al día. Bienvenido.
Comentarios
Publicar un comentario